Tregua en Idlib; fuego vivo bajo las cenizas

Tregua en Idlib; fuego vivo bajo las cenizas

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Resumen Medio Oriente, 18 de junio de 2020—-

El alto del fuego declarado en Idlib, último bastión de los terroristas en Siria, es como un “fuego vivo bajo cenizas”, que puede estallar en cualquier momento.

La tregua en el norte de Siria, acordado entre Rusia y Turquía, entró en vigor el pasado mes de marzo, con el objetivo de detener los intensos combates que provocaron un desastre humanitario y aumentaron los temores de un enfrentamiento entre los ejércitos sirio y turco.

Los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y de Turquía, Recep Tayyib Erdogan, acordaron en Moscú, el 5 de marzo, un documento conjunto que ratifica el compromiso con la fórmula de Astaná sobre Siria y estipula un alto al fuego en Idlib. En el documento, Ankara prometió en un periodo de 15 días reabrir la autopista M-4 y alejar a los terroristas a una distancia de seis kilómetros de ambos lados de la misma, algo que no logró concretar Turquía hasta la fecha.

Viendo las violaciones cometidas por organizaciones terroristas y la falta de compromiso de Turquía, el Ejército sirio se vio obligado ultimar sus preparativos para hacerse con el control de Idlib, y expulsar de esta gobernación los extremistas y los llamados rebeldes sirios, apoyados por Turquía.

En Idlib, Damasco combate a una amplia gama de grupos terroristas que controlan el 70 por ciento de esta provincia. Entre estas bandas destacan las asociadas a Al-Qaeda, como el Frente Al-Nusra (autoproclamado Frente Fath Al-Sham) —que lidera la llamada alianza Hayat Tahrir Al-Sham (HTS)—, Huras Al-Din (Organización de Guardianes de Religión) y el denominado “Partido Islámico del Turkistán”.

El otro 30 por ciento de Idlib está bajo el control de grupos afiliados al movimiento egipcio Hermanos Musulmanes (HHMM) y a otras bandas armadas como Ahrar Al-Sham, Faylaq Al-Sham, el llamado Ejército Libre de Idlib, la 1.ª y 2.ª división costera de las llamadas brigadas turcomanas, que son aliadas del autodenominado Ejército Libre Sirio (ELS); el Ejército de Élite, la Brigada Libre de Siria, el Movimiento Nur Al-Din al-Zenki y Soqur Al-Sham, entre otros.

El avance del Ejército sirio ante los grupos terroristas como Frente Al-Nusra ha provocado una fisura entre estas bandas extremistas, de manera que están a punto de entrar en una guerra interna que puede sentenciar su existencia en el país árabe.

Además, los acontecimientos regionales predicen que el líder de Al-Nusra, Abu Muhamad al-Golani, puede recibir un duro golpe, ya que los informes indican que a esta agrupación violenta le espera un destino oscuro, pues está cerca de perder los apoyos extranjeros, algo que le dejaría sola y rechazada incluso por sus patrocinadores.

Teniendo en cuenta estas circunstancias, Frente Al-Nusra debe prepararse para una confrontación con sus aliados terroristas; una guerra que podría poner fin a la tregua anunciada en Idlib. Esto se produciría después de que bandas terroristas como Ansar Al-Islam, Huras Al-Din y Ansar Al-Din decidieran formar una “sala de operaciones” en el norte de Siria.

El fin de la creación de tal sala es aunar a las bandas terroristas que están en contra de las políticas de Frente Al-Nusra en Idlib. También se afirma que en los próximos días esta unión podría librar conflictos sangrientos con Frente Al-Nusra a la hora de reclutar nuevos combatientes.

Abu Abd al-Ashadae es uno de los líderes de la nueva alianza terrorista. Este cabecilla se separó en 2016 de Frente Al-Nusra, pretextando la existencia de corrupción financiera y administrativa en las filas de esta agrupación extremista. Después de abandonar el grupo, formó una unidad administrativa para reclutar combatientes, sin embargo, fue detenido por Frente Al-Nusra.

Yamal Zainiyah, conocido como “Abu Malik al-Tali”, es el líder del grupo terrorista llamado Brigada de Combatientes de Al-Ansar; era comandante del Frente Al-Nusra en la parte occidental del arrecife de Damasco. En agosto de 2017, y tras sufrir una derrota ante las tropas sirias en las afueras de Damasco se vio obligado escapar a Idlib. En los últimos meses, sus lazos con Frente Al-Nusra se han tensado ya que ha hablado repetidamente de abandonar el grupo.

Entonces, lo que está sucediendo entre los grupos terroristas en Idlib es más que una discordia. Tras la formación de esta alianza, Frente Al-Nusra se ha retirado de varias de sus posiciones en las ciudades de Ariha y Muhambal. Los analistas califican este repliegue como una táctica de Al-Nusra para preparase ante posibles ataques de los grupos rivales.

La alianza terrorista contra Frente Al-Nusra ya ha iniciado sus operaciones en Idlib y, como su primer acto, atacó a las tropas turcas y rusas. Los informes indican que Ankara utiliza estas agrupaciones para lograr sus objetivos en el territorio sirio, ya que este tipo de ataques beneficia a Turquía frente a Rusia en cuanto a la implementación de los acuerdos de Astana, Sochi y Moscú y todos los demás pactos en la región.

 Hay otros grupos terroristas que evitarán la entrega de la carretera de Latakia-Alepo, algo que se considera un obstáculo para el despliegue del Ejército sirio en esta zona. Y eso significa que Turquía emprenderá una nueva ronda de acciones para romper todos los acuerdos suscritos. Ankara tiene grandes habilidades para crear conflictos entre grupos terroristas, pero parece que no está interesada en expulsar de Idlib a los grupos vinculados a la red terrorista de Al-Qaeda.Conclusión:

El cese de hostilidades, pactado por Turquía y Rusia, que respalda a las fuerzas gubernamentales sirias, era visto como un respiro en la azotada región. Además del alto el fuego, Moscú y Ankara acordaron crear un “corredor de seguridad” y patrullas conjuntas a lo largo de la carretera M-4, que une Latakia con Alepo. En los últimos meses, ambos países han efectuado patrullas a lo largo de la M-4, aunque han tenido que ser acortadas por “motivos de seguridad”, ante ataques lanzados por grupos terroristas. La tregua ha facilitado el regreso de 141 000 personas a sus hogares en Alepo y el sur de Idlib.

No obstante, el tablero sirio es de una extrema complejidad. Aunque Rusia y Turquía mantengan sus compromisos con el despliegue de las patrullas conjuntas, la gran cantidad de grupos armados, bandas extremistas y combatientes extranjeros implicados en la guerra hace muy difícil que llegue la paz a la región. Y eso significa que ahora Idlib sea “un fuego vivo bajo las cenizas” esperando su estallido.

Fuente: HispanTV

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