Argentina. OLP-Resistir y Luchar: Hay otro camino para la militancia

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Resumen Medio Oriente, 25 de marzo de 2020—

En el Mes de la Memoria, recuperemos el horizonte emancipatorio trazado por lxs 30.000 desaparecidxs

A nadie escapa la dimensión de la encrucijada que hoy atraviesa la República Argentina, soportando el peso de una deuda centenaria, viendo esfumarse a la gallina de los huevos de oro de Vaca Muerta ante el desplome del precio internacional del petróleo, e inserta en un mundo que enfrenta una novedosa y polémica pandemia, todo ello derivado de las despóticas políticas capitalistas que vienen incrementando el riesgo de extinción de la vida en el planeta. Resulta legítimo y pertinente, por ende, interrogarse acerca de si lxs pilotxs del destino nacional están a la altura de timonear la nave en medio de una crisis de ribetes civilizatorios. Si el calentamiento global levantaba sospechas contra la idea de un crecimiento ilimitado, el coronavirus pone de relieve que, independientemente de lo que piensen los que hoy tienen el poder, han colocado a la población mundial al borde del colapso, fenómeno que la prensa hegemónica aprovecha para reforzar tendencias individualistas – ya favorecidas por las redes sociales – exhortándonos a abandonar espacios públicos, lo que puede resultar lógico para que el contagio no se extienda, pero incluso entre las cuatro paredes de nuestras viviendas nadie puede obligarnos a abandonar la lucha, que seguramente seguirá adelante mediante las nuevas formas que de seguro inventaremos.

El proceso de destrucción nacional inaugurado por la última dictadura y prorrogado en diverso grado por todos los gobiernos demoliberales que tuvieron lugar desde 1983 acumula varias generaciones ajenas a la cultura del trabajo, que carecen de horizontes de superación y sobreviven de espaldas al futuro.

La clase política vigente es en gran medida un remanente del pasado que se ha quedado sin libreto para comprender y afrontar el presente, y no atina a otra cosa que girar en la noria de retocar viejas fórmulas que le hablan a otro tiempo histórico. Buena parte de la militancia se muestra contaminada por el modus operandi de esa dirigencia que busca el horizonte en el espejo retrovisor, al punto de que todo el capital de lucha acumulado durante el enfrentamiento a la ceocracia macrista se está diluyendo en la ADAPTACIÓN a la situación reinante.

En el contexto descripto, nuestro espacio asume una posición irreductiblemente anticapitalistaantiimperialista y antipatriarcal, en favor del socialismo, la unidad de Nuestra América, y el feminismo de las de abajo. Y privilegia como campo de acción a nuestro territorio más inmediato, vale decir la comuna – escenario ideal para desarrollar circuitos productivos propios y construir poder popular independiente -, en la medida en que entendemos que la correlación de fuerzas actual entre el campo popular y los sectores dominantes no permite hablar de un Estado en disputa, caracterización que no se condice – por ejemplo – con la pasiva aceptación de la firma express que autoriza el ingreso de un portaaviones y tropas norteamericanas al territorio nacional, sino que apenas habilita a hablar de un Estado poroso, del que se pueden obtener ciertos beneficios de carácter progresivo, como la condonación de la deuda energética de las empresas recuperadas. Sobre el particular también corresponde tomar partido acerca de un tema tan sensible como el de la asistencia económica que el Estado proporciona: A nuestro criterio, los recursos son una necesidad de lxs de abajo, pero también son una herramienta de lxs de arriba para disciplinarnos, lo que compromete a gestionarlos sin ceder autonomía ante las fronteras flotantes entre pueblo y gobierno.

En un presente signado por una gran relatividad moral, proclive a corruptelas de todo tipo, consideramos esa clase de flaquezas tan inadmisibles como el ejercicio de cualquier manifestación de abuso o violencia de género al interior de las fuerzas populares.

Todo lo expuesto impone ratificar que creemos en otra forma de hacer política.

Inaugurando la tercer década del Siglo XXI, es evidente que han caducado las viejas recetas emancipatorias formuladas durante los siglos precedentes, no así el sueño justiciero de quienes lo dieron todo por un mundo mejor. Por eso mismo aspiramos a una democracia social y participativa que abreve en los mejores ejemplos ensayados durante los últimos años a lo largo de Nuestra América, aquellos en los que el poder constituido dio paso al poder constituyente.

En estas horas, aún con la endeblez de lo imprevisible, Chile se erige como un riquísimo laboratorio de lo nuevo capaz de conmover la anomia de lxs resignadxs a que la historia se copie a sí misma. Allí, el salto de los anteriormente apáticos centennials sobre los molinetes del subte devino salto cualitativo en la lucha, encarrilando tras esa iniciativa a las mejores tradiciones políticas del país andino que hasta entonces dormían el sueño de los justos. La dialéctica de la acción ha llevado a que esa misma tecnología que mantenía presxs a tantxs jóvenes y jóvenas en cárceles virtuales esté sirviendo para derribar dichos muros y combatir en red pero a pie de calle, viralizando de inmediato medidas cautelares que alertan sobre el proceder que va adoptando el antagonista de proyecto histórico.

En conclusión, hoy como nunca antes se muestran agotadas las viejas formas de gestión de la cosa pública, y es cada vez más evidente que la buena nueva germina en las calles, bien lejos del palacio, allí donde los pueblos ejercen su voluntad soberana llenando avenidas y plazas.

El puente histórico entre quienes luchamos hoy y los que ayer convirtieron la tortura en su última trinchera de combate por una patria soberana, está tratando de ser dinamitado, arrumbando dicho patrimonio como una idea del pasado. Recuperemos aquel fuego, para depositar en el corazón de las nuevas generaciones la convicción de que “La Revolución es un Sueño Eterno”, porque las masas no van a “despertar” a una realidad cuya normalidad consista en  agachar la cabeza indefinidamente para adaptarse a “la gestión” de los realistas, ya que su proceder nos han llevado a esta encerrona.-

  OLP RESISTIR Y LUCHAR

Unirse desde abajo, organizarse combatiendo

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