LIBIA. EL MARISCAL KHALIFA HAFTAR ACEPTA UN ALTO EL FUEGO

LIBIA. EL MARISCAL KHALIFA HAFTAR ACEPTA UN ALTO EL FUEGO

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Resumen Medio Oriente, 14 de enero de 2020—

AMBAS PARTES ELIGEN MOSCÚ PARA NEGOCIAR. RUSIA ES GARANTE DEL CUMPLIMIENTO DEL ALTO EL FUEGO

Las negociaciones de Rusia y Turquía con la participación de dos delegaciones de Libia sobre la situación en el país árabe han arrancado en Moscú. ¿Por qué el gigante euroasiático fue el elegido para acoger la reunión?
El jefe del Gobierno de Unidad Nacional de Libia, Fayez Sarraj, y el mariscal del Ejército Nacional Libio, Jalifa Haftar, llegaron a la capital rusa para unirse a las negociaciones después de que los presidentes ruso y turco, Vladímir Putin y Recep Tayyip Erdogan, pidieran a estos dos grupos opuestos en su lucha por el control del país un alto el fuego y que se sentaran inmediatamente a negociar.

Sputnik habló con Andréi Chupriguin, profesor de la Escuela de Estudios Orientales de la Escuela Superior de Economía, para saber por qué esta reunión tan importante se celebra en Moscú.

«Será porque Moscú ha logrado durante los últimos dos años de conflicto libio conservar la imparcialidad. Podríamos llamarlo neutralidad, aunque no es del todo neutralidad», opina Chupriguin.

Rusia verificará el cumplimiento del alto el fuego en Libia
Las autoridades rusas mantienen relaciones más o menos buenas con los dos extremos del conflicto libio, y cuando la crisis libia se descontroló, fue Moscú el único mediador al que poder acudir, destacó el experto. Además, Moscú goza de relaciones con otros países con voz en el conflicto, como Egipto, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos por un lado, y Turquía y Catar, por el otro.
El profesor también piensa que es demasiado pronto para pronosticar cómo concluirá la conferencia en Moscú, pero se muestra convencido de que «no se irán con las manos vacías» y de que algún acuerdo será firmado. Otro tema es que las partes vayan a cumplir con lo prometido.

Sin embargo, también destacó que los protagonistas del conflicto libio mantienen las distancias de momento. Especialmente Haftar, quien no quería aceptar un alto el fuego por la victoria inminente de sus tropas. Sarraj tenía una posición similar al exigir que las fuerzas de su oponente dejaran los sitios ocupados antes de comenzar las negociaciones.

«Estos factores indican que las conversaciones van a ser duras. No creo que Haftar piense ceder», cree Chupriguin.

El conflicto armado, que se ha cobrado la vida de más de 1.500 personas –cerca de 300 civiles– y ha obligado a más de 100.000 a abandonar sus hogares, se agravó el pasado 4 de abril, fecha en la que el militar, que tutela el Parlamento electo y el gobierno no reconocido en Toubruk, lanzara una ofensiva para tratar de conquistar la capital.
El mariscal Khalifa Hafter, hombre fuerte de Libia, aceptó este sábado el alto el fuego propuesto por Turquía y Rusia en un intento por recuperar las negociaciones de paz tras diez meses de intensos combates con el gobierno sostenido por la ONU en Trípoli (GNA).
En un comunicado enviado a los medios, el portavoz del llamad Ejército Nacional Libio (LNA), coronel Ahmed al Mismari, confirmó que las tropas pusieron fin a sus operaciones en la capital, la ciudad de Sirte y el resto de frentes a medianoche, y sugirió que cualquier hostilidad después de esa hora sería responsabilidad de las milicias vinculadas al GNA y su aliado, la ciudad-estado de Misrata. Ambas habían anunciado en las horas previas que aceptarían el alto el fuego si así lo hacían también las fuerzas del este.
El conflicto armado, que se ha cobrado la vida de más de 1..500 personas –cerca de 300 civiles– y ha obligado a más de 100.000 a abandonar sus hogares, se agravó el pasado 4 de abril, fecha en la que Hafter, que tutela el Parlamento electo y el gobierno no reconocido en Toubruk, lanzara una ofensiva para tratar de conquistar la capital.
Al mariscal –entrenado por la CIA durante su exilio en Estados Unidos– le apoyan política, militar y económicamente Arabia Saudí, Egipto, Francia, Rusia y Emiratos Árabes Unidos, estado este último que le proporciona parte de su fuerza aérea.
El GNA cuenta, por su parte, con el respaldo de Catar y Turquía, nación esta última que anunció el pasado domingo el envío de más tropas y drones a la ciudad de Misrata.
Las hostilidades se recrudecieron el pasado 2 de enero, día en el que el LNA emprendió una operación que le ha llevado a quebrar las defensas de la estratégica ciudad de Sirte y colocar tropas a menos de cien kilómetros de Misrata, último muro de defensa de la capital.
Los enfrentamientos han sido fueron igualmente sangrientos en los últimos días en Trípoli, bombardeada con cohetes de tipo Grad que obligaron a cerrar la base aérea de Maitiga, único aeropuerto operativo
Ante la ofensiva, el Consejo de Estado en Trípoli pidió el viernes a los países que apoyan a las tropas del este que revisen su posición respecto esta «agresión», le retiren su respaldo como «única vía para resolver positivamente la crisis libia, y sean conscientes de que la solución a la crisis en Libia «solo se logrará a través de un proceso político del que Hafter no tome parte».
En este contexto, Italia, Francia, Rusia, Egipto, Argelia y Turquía han desplegado en los últimos días una frenética actividad diplomática, con visitas cruzadas en varios países, para gestar un alto el fuego que a priori deja en ventaja a las fuerzas del controvertido mariscal.
Ankara anunció el domingo el envío de tropas a Libia para supuestamente garantizar ese alto el fuego, mientras que Rusia ha mantenido durante toda la semana el despliegue de mercenarios privados para reforzar una guerra asimética y de alto valor estratégico a las puertas de Europa.

 

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