Hebrón, ciudad ocupada y fantasma: El último palestino de Shuhada Street

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Resumen Medio Oriente, Por LEIRE REGADAS, 18 agosto 2019

Hebrón es la única ciudad de Cisjordania con asentamientos israelíes en su interior. El vendedor Abu Muhammad es uno de los palestinos que se resiste a abandonar la zona. Ante la responsabilidad sobre las violaciones de Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario del Estado de Israel como potencia ocupante y de la complicidad de la comunidad internacional, activistas palestinos piden a los ciudadanos de otros países que se comprometan con el movimiento BDS.

 

El íltimo palestino: Abu Muhammad sentado en la puerta de su comercio  – Leire Regadas Julio 2019

La ciudad palestina de Hebrón (Al-Khalil en árabe) es conocida como “la cuidad fantasma”. El casco antiguo fue durante muchos años uno de los focos comerciales más populares de la zona, donde palestinos de toda la región se aproximaban para hacer sus compras en los alrededores de Shuhada Street (Calle de los Mártires). Era una calle vibrante y concurrida, repleta de vida. Cuesta imaginarlo al verla hoy desértica, militarizada, con los comercios sellados, algunos marcados con estrellas de David y rodeada por un silencio atronador.

Escasos metros antes del checkpoint que da acceso a la calle se encuentra la tienda de artículos palestinos de Abu Muhammad. Sentado en la entrada y acompañado de café árabe caliente con el que invitar, mantiene la tienda abierta desde la mañana hasta la noche, haya clientes o no.

Es el único comercio que permanece en la zona desde que la ciudad quedó dividida en dos en 1997: H1, bajo jurisdicción de la Autoridad Nacional Palestina; y H2, que incluye el casco antiguo y los asentamientos ilegales, bajo control militar israelí. El centro de la ciudad donde aún residen 40.000 palestinos está dominado por aproximadamente 850 colonos y 2000 soldados, según datos de la organización.

Puesto militar en la entrada de la calle Shuhada en Hebrón- Leire Regadas – Julio 2019

Muhammad ha sido testigo de la transformación de Shuhada y del control que ejercen los colonos y militares. En el centro de la ciudad han colocado placas con el fin de cambiar los nombres de las vías, Shuhada (calle de los mártires en árabe) figura en hebreo como la del Rey David.

Los palestinos residentes en la zona H2 dependen constantemente de permisosarbitrarios para cruzar los 18 checkpoints permanentes y acceder a servicios básicos como el agua, los centros de salud y los centros educativos; los no residentes tienen el acceso prohibido. Bajo la ocupación israelí, las actividades cotidianas se convierten en actos de resistencia o en motivos para ser arrestado.
Un informe de la ONU apunta que debido a la restricción de movimiento y al acoso sistemático de los colonos y de los militares, miles de palestinos se han visto forzados a abandonar sus hogares y comercios en la Ciudad Vieja. Las tasas de pobreza y paro alcanzan las más altas de Cisjordania.

‘Los árabes están prohibidos, esto es el apatheid’, cartel en un balcón de la calle Shuhada – Leire Regadas – Julio 2019

“Dificultarnos la vida responde a la estrategia sionista para forzar a que marchemos de Palestina”, contextualiza Muhammad. Su mirada refleja la serenidad que brindan los años de experiencia. Sonríe y habla con calma, pero con determinación. Los colonos le han ofrecido reiteradamente grandes cantidades de dinero a cambio de abandonar su negocio, pero él no duda: “nunca aceptaré irme, permanecer es el mayor acto de resistencia”.

Conflicto colonial, no religioso

Al-Khalil es considerada sagrada por las religiones musulmana, judía y en menor medida, la cristiana, ya que las tumbas de varios profetas se hallan aquí. Movidos por un vínculo religioso, motivos ideológicos y beneficios económicos (el gobierno israelí subvenciona la vivienda, luz y agua) cientos de judíos provenientes de todo el mundo se instalan en los asentamientos ilegales de la ciudad y de toda Cisjordania.

“No existe una guerra religiosa en Palestina, no es un conflicto entre árabes y judíos como Israel quiere hacer creer al mundo” -puntualiza Abu Muhammad cuando un judío del restaurante de enfrente de su tienda le ofrece comida-, “la raíz del problema es la colonización”. Un informe de la organización B’Tselem afirma que el colectivo de colonos de Al-Khalil es uno de los más violentos y que gozan de un alto grado de privilegios, poder e impunidad.

Ejemplo de ello es el monumento erigido en la colonia Karyat Arbaa en honor al colono americano Baruch Goldstein, que disparó y asesinó a 29 árabes mientras rezaban en la mezquita de Ibrahim en 1994. Esta masacre fue el inicio de las políticas de segregación en la ciudad.

Comercios clausurados y viviendas palestinas protegidas con rejas en el centro de Al-Khalil – Leire Regadas – Julio 2019

El poder de los colonos es tal que es posible saltarse la cadena de mando militar. Activistas de la ONG Breaking the Silence, formada por ex militares israelíes en contra de la ocupación, confiesan que tienen la potestad de dar órdenes a los soldados además de permiso para portar armas de fuego a pesar de ser civiles. Por su parte, los reclutas admiten que deben acatar órdenes de protegerlos y no intervenir cuando perpetúan ataques contra los palestinos.

Ante la responsabilidad sobre las violaciones de Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario del Estado de Israel como potencia ocupante y de la complicidad de la comunidad internacional, activistas palestinos piden a los ciudadanos de otros países que se comprometan con el movimiento BDS. Ellos, bajo la ocupación, seguirán aferrándose a su máxima: “resistir para existir”.

 

Fuente: Palestina Libre

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