Ciudad mágica de Alepo, ocho años después

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Resumen Medio Oriente, Al Mayadeen, 13 de agosto de 2019—

Al cabo de tres días de estancia en Alepo, el visitante no puede quedarse indiferente. Deja Alepo el corazón oprimido, cargado tanto de pena como de alegría, de entusiasmo como de dolor. ¡Es una ciudad mágica, un mito y un sueño para tantos!

Ocho años más tarde, Alepo está todavía asolada entre la paz y la guerra, y los jóvenes siguen su búsqueda de soluciones, construyendo otra vida fuera de Siria. Una trilogía única domina todos los espíritus: seguridad, alojamiento y trabajo.

Los que vuelven son esos nostálgicos de los años de gloria que han vivido entre 2000 y 2010, y que han dejado huellas hasta ahora. Walid, Youssef o Manal. Todas las reacciones son unánimes.

Alepo fue liberada desde 2017, pero la paz no está completamente establecida. Y empiezan a surgir los verdaderos problemas, psicológicos, sanitarios, familiares, financieros y educativos.

Por otro lado, se nota cierta voluntad y mucha esperanza. Como lo dice Noura, esta libanesa que vive en Alepo desde 1967“Claro que Alepo se vacía, es triste, pero tengo mucha confianza porque conozco bien la mentalidad alepina. ¡Ya vemos como algunos artesanos y empresarios regresan, a pesar de las sanciones y de la escasez de muchos productos porque hay una fuerza exterior, quizás divina, que les atrae!”.

Mientras, Toni, un peluquero alepino, continúa diciendo que, con sus dos pequeñas niñas, “cuántas veces he pensado huir para salvarles la vida, pero nunca me atreví a hacerlo para no perderles, educándoles en una sociedad desconocida para mí”.

En esos tiempos de guerra –afirma- hemos descubierto una compasión, voluntad, fe y amistad entre la gente que no existían antes.

 


Ciudad mágica de Alepo, ocho años después

Ciudad mágica de Alepo, ocho años después

Ciudad mágica de Alepo, ocho años después

Juntos somos más fuertes

La belleza excepcional de Alepo nace de la solidaridad que existe entre las diferentes comunidades. El padre franciscano Firas opina que hoy en día tratan con “el muftí de Alepo, de satisfacer las necesidades urgentes y proponer soluciones a la gente que sigue viviendo aquí. Está en búsqueda de un grupo, de una comunidad para identificarse. De un refugio. De personas que les escuchan”.

Explica que para paliar las consecuencias y el traumatismo de la guerra, han creado “en el gran espacio del monasterio, un proyecto artístico para los jóvenes entre seis y 17 años para que se desahoguen gracias a actividades como el teatro, el deporte, la música y la pintura. Y la responsable es una psicóloga, musulmana, con dos doctorados en este ámbito. Tal convivencia es muy importante en esos tiempos oscuros”.

 


Niños de Alepo

¡Qué proyectos para mañana!

Aunque la inseguridad sacude a todos diariamente, los alepinos y principalmente los jóvenes se aferran. Reciben formaciones profesionales y siguen cursillos de aprendizaje, organizados por el gobierno o por entidades privadas, para fomentarles la confianza.  Como lo subraya Jorge, uno de los responsables“no damos efectivo, queremos ideas, y juntos, iniciamos el negocio. Es sólo un empujón y un rayo de esperanza por un futuro mejor”.


Ciudad mágica de Alepo, ocho años después
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