Palestina descuartizada

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Resumen Medio Oriente, por Cecilia Zamudio, 4 de julio de 2019—-
Entre bombardeos, muertes por hambre y cinismo sigue la tortura contra
Palestina. Naciones Unidas anuncia una crisis humanitaria en la que un
millón de personas están en riesgo de quedarse sin alimento en Gaza[1]
y en la que las amputaciones debido a las agresiones israelíes y la
precariedad sanitaria aumentan de manera trágica; Europa sigue
apuntalando al régimen de Israel (con cabildeo, fondos e inclusión en
todos sus festivales [2] para hacerle así propaganda a su régimen
predilecto en Oriente Medio); Israel sigue aduciendo, en cinismo
extremo, que lo que perpetra es “preventivo” y “defensivo”.
Israel, apuntalado por EEUU y la UE, es el ocupante y gendarme para
garantizar el saqueo capitalista en toda la región. De manera
recurrente, cada cierto tiempo, Israel desata sus bombarderos sobre el
pueblo palestino: toneladas de bombas que se suman a los francos
tiradores, al bloqueo, a los arrasamientos de casas de familias
palestinas, a los encarcelamientos masivos, a las desapariciones
forzadas, a la privación de agua, al robo de tierras, etc.
El sionismo israelí perpetra un genocidio: miles de niñas y niños
palestinos, miles de personas, quedan fragmentadas de dolor y
esquirlas por los bombardeos israelíes, miles de muertes estampadas en
la Historia del Capitalismo y del sionismo, estampadas en la
complicidad europea y estadounidense, en la manipulación mediática y
en el silencio que arropa a los genocidas.
El Estado de Israel sigue alienando a los niños israelíes desde muy
pequeños, les martillea la teoría racista del sionismo desde las
escuelas, para convertirlos en futuros soldados de odio y exterminio,
legitimadores de la barbarie con enajenantes diatribas supremacistas y
religiosas. A los niños israelíes, el Estado sionista les organiza
constantes “visitas militares”. Incluso los invitan a firmar y dibujar
sobre los misiles, a escribir “dedicatorias” sobre las bombas [3] que
luego harán volar por los aires a los niños palestinos, a los niños
libaneses, descuartizando sus cuerpitos y sus sueños. Esos son los
niveles de alienación para sustentar la barbarie.
Al pueblo palestino lo privan de sus tierras, del mar, del acceso al
agua potable y al agua para la agricultura, de escuelas y sanidad; lo
encarcelan, lo torturan, lo bombardean, lo desaparecen; le hacen
padecer humillaciones cotidianas y explotación aberrante (los
capitalistas sacan múltiples provechos de la ocupación colonial, como
el acaparamiento de tierras y los seres humanos despojados y
desesperados, abocados a padecer esclavitud).
A los que pretenden que “es una guerra y todos son igual de malos”,
recordarles que Israel es el ocupante, y recordarles la desproporción
que hay entre un niño palestino tirando piedras y un tanque arrasando
una casa; entre un pueblo bajo régimen colonial luchando por sus
derechos y el ocupante bombardeando con toneladas de bombas: una
desproporción descomunal. Dar por cierta la Falsimedia israelí de que
la aviación israelí lo que hace son supuestos “bombardeos defensivos”,
es cinismo puro.
El Estado de Israel fue creado en la tierra de Palestina por
iniciativa del colonialismo británico (avalado por la Liga de
Naciones, institución imperialista predecesora de las Naciones
Unidas). El colonialismo británico ocupó y saqueó la región antes de
perpetrar su soberbio “pase colonial” al sionismo (en 1917 Declaración
de Balfour, en 1947 la Partición de la ONU y el punto de partida del
plan de masacres sionistas para desplazar a los palestinos). Desde la
Declaración de Balfour, apoyo del colonialismo británico al sionismo
en misiva dirigida al Barón Walter Rothschild y a la Federación
Sionista, se gestaría la ocupación sionista de Palestina. «La
Declaración de Balfour se arraigaba en la política colonial racista de
la denegación. No mencionaba siquiera al pueblo palestino, que
conformaba más del 90% de la población del país que Gran Bretaña
pretendía regalar (…) La Declaración es típica del estilo
supremacista blanco y encaja con la noción de una tierra sin pueblo
[para un pueblo sin tierra], creada para justificar la colonización
europea y la negación de los derechos fundamentales de los palestinos»
[4]. El sionismo tiene una filiación histórica e ideológica con el
colonialismo europeo y su racismo supremacista. «El sionista Herzl
escribió acerca de la tierra reclamada por el sionismo y el
establecimiento de un Estado de colonos blancos en Palestina:
“Conformaríamos ahí parte de una muralla defensiva para Europa en
Asia, un puesto de avanzada de la civilización contra la barbarie”»
[ibídem]. Israel ha sido fundamental para las políticas de Occidente
en Oriente Próximo, para el saqueo de su petróleo y riquezas. El
Estado colonial y genocida de Israel es funcional y mantenido por el
gran Capital transnacional para viabilizar el saqueo capitalista de
toda una región del mundo.
El 9 de abril de 1948, más de 250 palestinos fueron asesinados por
bandas sionistas en la aldea palestina de Deir Yassin, provocando
masivos desplazamientos forzados de poblaciones. A esta masacre le
siguieron numerosas masacres. Cada mes de mayo el sionismo celebra “la
independencia del Estado de Israel”, mientras los palestinos recuerdan
“La Nakba” (la Catástrofe). La presa política palestina Dareen Tatour,
expresa: “Esta victoria que se celebra es a costa de lo que hizo el
movimiento sionista en lo que llama su Guerra de Independencia: las
milicias sionistas y luego el ejército llevaron a cabo alrededor de 70
masacres en las que murieron unos 15.000 palestinos y destruyeron unas
531 ciudades” [5].
Las masacres perpetradas por las milicias sionistas, que tenían por
objetivo abrir un camino para la creación del Estado de Israel,
forzaron a cientos de miles de palestinos a huir de sus aldeas y
pueblos en Palestina con destino a los países vecinos: Jordania,
Líbano Siria y Egipto. Otra parte de los palestinos fue desplazada a
la Franja de Gaza y a Cisjordania. Después de más de siete décadas
desde su expulsión de Palestina, los palestinos siguen encontrando
formas de presionar por su derecho a regresar a sus hogares. Una de
estas formas, es organizar protestas semanales en la frontera entre
Gaza e Israel. Desde que empezaron las manifestaciones conocidas como
la Gran Marcha del Retorno, en marzo del 2018, 305 palestinos han sido
asesinados y 17.335 resultaron heridos a manos de los soldados
israelíes, entre los heridos hay 3.565 niños [6].
Mayo 2019 inició con otra nueva agresión de la aviación israelí, que
perpetró masivos ataques contra la Franja de Gaza, dañando
infraestructura y 13 escuelas palestinas [7], asesinando a 29
palestinos e hiriendo a 200 tan solo en la primera semana. Vidas
arrasadas, heridos que se suman a los miles de asesinados y mutilados
por los constantes ataques israelíes. Entre las víctimas de estos
bombardeos israelíes, se encontraban una bebé de 14 meses, Saba Mahmud
Abú Arar, y su madre, Falastin Abu Arar, de 37 años, que estaba
embarazada. Estaban en su casa cuando un cohete israelí impactó contra
la vivienda.
Estos bombardeos se suman a los arrasamientos que perpetra el ejército
israelí para forzar al desplazamiento de familias palestinas: Solo el
29 de abril, las autoridades israelíes demolieron 31 estructuras en
varios barrios palestinos de Jerusalén, el número más alto de
arrasamientos en un sólo día desde que se tiene registro en 2009 [8].
A lo anterior se suman los asesinatos perpetrados por los francos
tiradores del ejército israelí y los encarcelamientos masivos contra
la población palestina, siendo que el régimen israelí tiene incluso a
centenares de niños palestinos encarcelados.
Jamie McGoldrick, coordinador de Naciones Unidas para el Territorio
Palestino Ocupado, dijo que Israel disparó a 7.000 palestinos en
protestas durante el año pasado. Muchos de ellos fueron heridos en la
parte inferior de las piernas. “Hay 1.700 personas que necesitan
cirugías serias y complicadas para poder volver a caminar”. Los
heridos necesitan rehabilitación y “una cirugía de reconstrucción ósea
muy compleja durante un período de dos años antes de que empiecen a
rehabilitarse”[9]. Los hospitales locales, que padecen el bloqueo
israelí (cuando no han sido pulverizados por bombardeos) no están en
la capacidad de llevar a cabo el tratamiento necesario para quienes
corren el riesgo de sufrir una amputación. Este año se han realizado
un total de 120 amputaciones, 20 de ellas en niños.
La tortura contra el pueblo palestino alcanza cotas que deberían
remover a la humanidad. Por causa del bloqueo y la colonización, los
dramas humanos son incontables, como el de la niña gazatí Aisha Lulu,
de 5 años, que murió de cáncer en soledad, porque Israel les negó a
sus padres el permiso para salir de la Franja de Gaza para poder
acompañarla en su agonía. La pequeña pasó sus últimos momentos de
consciencia en Jerusalén, con una señora casi desconocida porque sus
padres no obtuvieron el permiso de Israel [10].
El sionismo es herramienta fascista del capitalismo transnacional para
reprimir, agredir y saquear, no solamente al golpeado pueblo
palestino, sino a todos los pueblos de la región. Se cuestiona al
sionismo y al gran Capital transnacional que lo implementa y lo
sostiene como arma (no es cuestión aquí de “los judíos”, sino del
sionismo: hay incluso algunos judíos que se han opuesto al sionismo y
han sido también brutalmente reprimidos por el Estado de Israel). Toda
infamia que se tapa con el barniz de “creencias religiosas”, tiene
raíces económicas, raíces en los intereses de la clase explotadora: la
inquisición, su barbarie y la acumulación de riquezas; el genocidio
contra el Abya Yala (América) y el pretexto de “llevar la fe” mientras
el colonialismo europeo perpetraba la gigantesca acumulación
capitalista originaria, son dos ejemplos de muchos. Aquí se trata
también de eso, de masacres y ocupación que inflan los bolsillos de
unos cuantos. Se trata del genocidio contra el pueblo palestino que
perpetra el capataz del gran Capital en la región, es por eso que la
complicidad de las potencias imperialistas es constante.
Para lograr ponerle fin a este Genocidio, no basta con “llamamientos”
a una institución de Naciones Unidas que ha demostrado con creces su
naturaleza pro imperialista; habría que empezar por mirar las raíces
estructurales del genocidio y la manera en que forma parte integral de
la barbarie capitalista y del saqueo transnacional, habría que
desenmascarar la manera en que las burguesías se unen para sojuzgar a
los pueblos, habría que cesar la criminalización ejercida contra los
pueblos que se defienden del colonialismo, de la bota ocupante, del
imperialismo y del saqueo capitalista. Ponerle fin al genocidio contra
el pueblo palestino, y al genocidio y saqueo que padecen otros pueblos
del mundo, está indisociablemente vinculado con la lucha contra el capitalismo.
NOTAS:
[1] Un millón de personas en riesgo de quedarse sin alimento en Gaza:
[2] Entre los festivales que apuntalan la ocupación, obviando el 
Genocidio contra el pueblo palestino, destaca el concurso de la Red de 
Distribución de Televisión de Eurovisión, que está controlada por la 
Unión Europea de Radiodifusión (UER) y puede alcanzar audiencias 
potenciales de más de mil millones de personas. 
[3] Hay numerosa documentación fotográfica del adoctrinamiento que 
padecen las y los niños a manos del Estado israelí. Entre las 
fotografías más reveladoras se encuentran las que realizó la agencia 
AP, de varias niñas firmando obuses antes de ser lanzados sobre el 
Líbano. “Desde temprana edad, estos chicos son adoctrinados y educados 
bajo estas señales, cuyo resultado es lo que hoy se observa. No es 
extraño ver niños israelíes escribiendo mensajes en los misiles que 
son lanzados por sus militares, deseándoles éxitos y la máxima 
cantidad de víctimas. Tampoco es extraño ver cómo colonos, 
paramilitares y los propios militares israelíes, se jactan y se 
enorgullecen de agredir, torturar e incluso asesinar a palestinos. 
Camisetas con frases como “Una bala dos muertos”, refiriéndose a 
disparar a mujeres palestinas embarazadas, o como asesinar a chicos 
palestinos, son llevadas con orgullo por los militares”. 
[4] «La Declaración Balfour se arraigaba en la política colonial 
racista de la denegación. No mencionaba siquiera al pueblo palestino, 
que conformaba más del 90% de la población del país que Gran Bretaña 
[5] Dareen Tatour: «El establecimiento de Israel se produjo con la 
destrucción de 531 aldeas palestinas por las milicias sionistas y el 
primer ejército de Israel. En el área de Acre 30 aldeas fueron 
destruidas, 64 aldeas en el distrito de Ramla, 31 aldeas en Bisan, 88 
aldeas cerca del poblado Beer Sheva, 46 aldeas en Gaza, 59 por Haifa, 
16 en Hebrón, 25 alrededor de Jaffa, 39 cerca de Jerusalén, seis por 
Jenin, cinco por Nazaret, 78 fuera de Safad, 26 por Tiberíades y 18 en 
el área de Tulkarem (…) Se conmemora el aniversario de la Nakba, 
como aniversario del desarraigo, desplazamiento, terrorismo y limpieza 
étnica. (…) Han transcurrido 71 años de privación de derechos en los 
que nuestra tierra fue colonizada principalmente por personas que 
vinieron de todo el mundo, afirmando que Palestina estaba vacía según 
el tópico del siglo XX: “Una tierra sin un pueblo para un pueblo sin tierra”»
[6] Ministerio de Salud palestino en Gaza, estadísticas sobre los 
ataques de las fuerzas israelíes contra manifestantes palestinos 
durante “La Gran Marcha del Retorno” a lo largo de las fronteras 
orientales de la Franja de Gaza, entre el 30 de marzo de 2018 y el 14 
de mayo de 2019.
e-13-escuelas-palestinas-en-gaza/
tener-las-demoliciones-palestinas-en-jerusalen-este/
[9] 
ael-amputaciones
[10] Aisha Lulu, de 5 años murió de cáncer en soledad, porque Israel 
les negó a sus padres el permiso para salir de la Franja de Gaza. 
Blog de la autora:www.cecilia-zamudio.blogspot.com 
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