La verdad, Julian Assange y Chelsea Manning

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Resumen Medio Oriente, por Ramón Pedregal Casanova*, 31 de mayo de 2019—

Julián Assange rompió el “imperialismo de la información”, fue capaz de denunciar a los criminales del ejército estadounidense, y ese acto por la verdad le cuesta la persecución sin límites que lleva a cabo el gobierno de EEUU con la intención, confesada, de acabar con su vida.

El “imperialismo de la información” hace la labor de allanar el terreno a sus amos, que son los mismos que persiguen a Assange. Para alcanzar su meta la mentira ha sido insuflada entre la gente que sigue a EEUU como si les hubiesen hecho tragar una droga alucinógena, una y otra vez, hasta verse incapaz de querer conocer y sentir la más elemental identificación con quienes se les persigue por mostrar los hechos, la verdad. Todos los medios vasallos trabajan para el amo, que necesita ver neutralizada la capacidad humana de buscar un mundo justo.

La información es hoy más necesaria que nunca, y, Julian Assange nos ha demostrado que se encuentra fuera de ese “imperialismo informativo”.

La información es instrucción, y los dueños de los medios tienen el privilegio de repartir su ideología y con ella hacen gente amorfa y asimilada a su sistema.

Julián Assang con Wikileaks ha demostrado una y otra vez que el imperio viola siempre la conciencia moral y ética, que lo hace constantemente, que actúa como una corriente continua cuya descarga anula muy eficazmente la capacidad de resistir a la mentira y mantiene en cada persona el miedo a no creerla.

Julián Assange expuso a los ojos de la población mundial lo que hace el “imperialismo de la información”: ocultar los crímenes de sus militares. El “imperialismo de la información” sirve de tapadera de la agresión estadounidense y sus aliados, conduce a la aceptación de las guerras contra los pueblos que se separan de su poder, y hacen el prólogo de la injerencia la ruina y posterior guerra, económica, financiera, alimenticia, medicinal, energética, mediante bloqueos, sanciones, militar, prólogos y guerra contra los pueblos que se separan del poder del tirano, y escriben la narración posterior.

Julián Assange nos ha llamado a participar en la defensa de la verdad, y ha sido encarcelado en el Guantánamo inglés, prisión de Belmarsh, para irle enterrando en vida. Pero aún queda un hilo por el que sabemos de su situación y estado de ánimo: el periodista Gordon Dinmack ha recibido una carta suya, le comunica que lo único que ha podido hacer desde que fue encerrado es esa carta, y el receptor ha hecho saber que llama a quienes compartimos la verdad para que luchemos hasta que sea puesto en libertad. Le dice al periodista independiente Gordon Dinmarck que se encuentra sin posibilidad de defenderse “y cuento con usted y con otras personas de buen carácter para que salven mi vida. …deben tomar mi lugar. El gobierno de EEUU, o, más bien, los lamentables elementos que en él odian la verdad, la libertad y la justicia, quieren abrirse camino hacia mi extradición y muerte. A la larga, la verdad es todo lo que tenemos”.

En EEUU, jueces, fiscales, devotos seguidores de la industria militar que alimenta la criminalidad de su gobierno, han mandado a Chelsea Manning, quien se atrevió responsable y honestamente las grabaciones demostrativas de la criminalidad del ejército imperial para hacerlas llegar a Wikileaks, y Manning se ve en la cárcel por negarse a mentir sobre la documentación que entregó a Assange y por negarse a acusar a éste. En el caso de que Chelsea Manning se rindiese a las presiones la fiscalía del imperio tendría caso para arremeter contra el director de Wikileaks. Para hacer que Manning declare contra Assange es para lo que le han metido en prisión por dos veces ya. La primera lo retuvieron 63 días, de los que 28 lo metieron en celda de aislamiento. Resistió en defensa de la verdad. No tuvieron más remedio que dejarle libre, pero siete días después el fiscal lo volvió a citar para que colaborase con la mentira ante el jurado. Manning, defensor de la verdad volvió a mantenerse en ella, y, vean la descarga de tanto odio a la verdad, por “desobedecer” le arrastraron otra vez a la cárcel. Al encarcelamiento los jueces le añadieron una multa diaria de 500 dólares, que después de 60 días aumentará a 1.000 dólares diarios. La venganza de los enemigos de la verdad cae con toda virulencia sobre Chelsea Manning.

De todo esto el “imperialismo de la información” no dice nada, se encuentra en primera fila cubriendo a los asesinos imperialistas para impedir que surjan defensores de Assange y de Manning, y se frotan las manos al comprobar el silencio que han conseguido a lo largo de toda su trinchera. Los gobiernos sumisos a EEUU les siguen, y ese enemigo de la paz, el que mantiene la industria militar más potente del mundo, satisfecho continúa guerra tras guerra.

Julián Assange y Chelsea Manning se mantienen con la verdad haciéndonos más humanos. A nosotros nos corresponde su defensa, no les hagamos esperar.

 

Ramón Pedregal Casanova es autor de los libros: “Gaza 51 días”, “Palestina. Crónicas de vida y Resistencia”, “Dietario de Crisis”,  “Belver Yin en la perspectiva de género y Jesús Ferrero”, y “Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios”. Presidente de la Asociación Europea de Cooperación Internacional y Estudios Sociales  AMANE.  Miembro de la Comisión Europea de Apoyo a los Prisioneros Palestinos.

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