La desastrosa retirada israelí del Líbano pesa en la campaña de Benny Gantz

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Resumen Medio Oriente, Al Manar en Español, 3 de abril de 2019—

La retirada israelí del Líbano en el año 2000, la que los libaneses llaman con orgullo la primera derrota israelí, está en el centro de la campaña electoral que tiene lugar estos días en “Israel”.

Un reportaje sobre este tema fue elaborado por una cadena de televisión israelí, el Canal 13, y el canal Al Manar reprodujo las secuencias más importantes. La cadena israelí se jactó de estar revelando nuevas verdades, que el público israelí desconoce. Pero que el público libanés sí conoce muy bien la historia. Sus revelaciones apoyan la versión de Hezbolá de que los soldados israelíes huyeron del Líbano a toda prisa, dejando atrás, a merced de la Resistencia, a sus colaboradores libaneses del llamado Ejército del Sur del Líbano (ESL), una milicia colaboracionista con Israel. Y sin informarles de antemano.

Estas nuevas revelaciones tienen la intención de dañar la campaña electoral del entonces comandante de la Unidad de Coordinación israelí en el Sur del Líbano, general Benny Gantz, que es el principal rival electoral del actual primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, que busca la reelección al puesto por enésima vez.

En los años que precedieron a la retirada de Mayo de 2000, el Líbano se había convertido en una pesadilla para el Ejército israelí, que tenía que librar una guerra de guerrillas contra Hezbolá y sufría constantes bajas hasta el punto de que el Líbano se conoció entonces con el nombre de “El Vietnam israelí”.

Según el Canal 13, cuando se preguntó a Gantz si los milicianos libaneses resistirían después de la retirada israelí, respondió afirmativamente, con confianza. Sin embargo, ellos se desplomaron en el momento mismo de la retirada caótica del Ejército israelí.

El colaborador libanés Nabih Abi Rafea, quien entonces era comandante del sector oriental del ESL, comúnmente conocido como la milicia de Lahad, en referencia a su líder Antoine Lahad, ofreció su versión con amargura.

“Fue durante la última noche en el Mando de la Unidad de Coordinación en Maryayun (Sur de Líbano), cuando Benny Gatnz dijo a los dirigentes del ESL: “Escuchen, he sido informado de una decisión final para la retirada, pero no sé cuándo tendrá lugar”. Un joven oficial me susurró al oído que la retirada se había ordenado. Así que le dije a Benny Gantz: “Dices algo y los soldados dicen otras cosas. Es el final. Nos traicionaste”.

El reportaje también mostró imágenes del arsenal militar que los israelíes dejaron tras de sí durante su apresurada retirada. “Todo se descontroló como en el hundimiento de un castillo de naipes”, dijo Gantz para explicarse, señaló el Canal 13.

Desde los primeros momentos en que el Ejército israelí comenzó su retirada el 23 de Mayo de 2000, miles de libaneses de las áreas ocupadas y de la capital libanesa, regresaron a sus pueblos. Acompañados por los combatientes de la Resistencia, querían, sobre todo, evitar que los milicianos del ESL se refugiaran en sus localidades. Al tener noticias de estos movimientos de la Resistencia libanesa, los soldados israelíes entonces aceleraron su retirada y la completaron el 25 de Mayo. Los colaboradores libaneses los siguieron, pero los militares israelíes les impidieron entrar en la Palestina ocupada cerrando detrás de ellos el único paso fronterizo con el Líbano.

El ex comandante de la Unidad Iguz, Tchiko Tamir, relata lo que sucedió mientras reprochaba a Benny Gantz el haber fracasado en su misión:

“La retirada debería haberse realizado de acuerdo con los planes preestablecidos. Vi los elementos de Lahad convertirse en refugiados y no estábamos dispuestos a admitirlos (en la entidad sionista). Es la Unidad de Coordinación la que debería haberlo permitido. Todas las posiciones del ESL fueron abandonadas con todas sus armas israelíes intactas en su interior. ¿Cómo es que no las llevaron antes de irse? Me refiero especialmente a los equipos sensibles, como las computadoras, así como los camiones del Ejército. Ni siquiera la oficina de Benny Gantz había sido evacuada. Y en Hasbayyat, abandonaron los aparatos de radar. Los soldados huyeron como ladrones, a pie”.

El documental israelí también recoge el punto de vista de otro oficial israelí que vivió estos momentos en el lugar, cuando era uno de los comandantes de la Unidad de Coordinación. Según Noem ben Tsevi, lo que sucedió fue una huida, no una retirada.

“Fue una huida y no una retirada. Fue realizada de forma caótica, un mes antes de la fecha fijada para ello. Nadie podía imaginar, ni siquiera en sueños, que las cosas sucedieran de esa manera. El ejército israelí no podía escapar de esta forma. Esto no formaba parte de lo que se nos había enseñado. Le dije a Benny Gantz que debía dimitir de su puesto”.

El reportaje israelí también revela otra estupidez de los soldados israelíes. Ellos quisieron abrir una caja fuerte llena de dinero de su comandancia usando explosivos, pero la explosión destruyó los billetes que estaban allí. Para los autores del reportaje israelí, Benny Gantz debería pagar el precio de este desastre.

Source: Al Manar

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