“¿Quién puede creerse que Estados Unidos bombardea Afganistán para liberar a las mujeres?”

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Resumen Medio Oriente, 13 de marzo de 2019—

 

La politóloga Nazanín Armanian participa en un acto de Valencia Laica sobre las mujeres y las guerras imperialistas

Por Enric Llopis/Resumen Latinoamericano, 13 marzo 2019.-

Una cifra récord. Las guerras, conflictos y persecuciones causaron el desplazamiento forzoso de 68,5 millones de personas en el mundo durante 2017, de los que 25,4 millones eran refugiados; “la mitad, mujeres”, subraya la politóloga iraní Nazanin Armanian. Según ACNUR, los dos países con mayor número de refugiados fueron Siria (6,3 millones) y Afganistán (2,6 millones). ¿Cuánto cuestan las guerras? El Pentágono reconoce en un informe que ha gastado, desde el 11 de septiembre de 2001, cerca de 1,5 billones de dólares en las guerras de Afganistán, Iraq y Siria.

Sin embargo, el Instituto Watson de la Universidad de Brown calcula que el dinero invertido por Estados Unidos en estos conflictos alcanzó, entre 2001 y septiembre de 2017, los 5,6 billones de dólares (una de las diferencias es que el Instituto incluye los gastos de otros Departamentos, como el de Estado, Seguridad Nacional o Asuntos de los Veteranos); por otra parte el presidente Trump calificó en Twitter, hace un año, de “estupidez” los 7,5 billones de euros gastados por la potencia norteamericana en Oriente Medio. “¿El objetivo en la guerra de Afganistán es realmente liberar a las mujeres?”, se pregunta la autora de “No es la religión, estúpido. Chiíes y suníes, la utilidad de un conflicto” (Akal, 2017); “la primera víctima de las guerras es la verdad”, subraya Armanian.

Nazanín Armanian ha participado en un acto sobre “las mujeres y las guerras imperialistas”, organizado en el Colegio Mayor Rector Peset de la Universitat de València por Valencia Laica y la Associació Valenciana d’Ateus i Lliurepensadors. “En Irán, Irak, Libia, Yemen o Afganistán hace 50 años tal vez se luchara por la ‘brecha’ de género y contra las desigualdades, pero hoy la batalla es por sobrevivir”, destaca la escritora; recuerda que la República Democrática (socialista) de Afganistán (1978-1992) incluyó en el gobierno a una ministra de Asuntos Sociales, Anahita Ratebzad, que estudió enfermería y en la década de los 60 se doctoró en medicina; además de diputada, Anahita Ratebzad fue una de las fundadoras de la Organización Democrática de Mujeres Afganas.

Pero en octubre de 2018, ACNUR señalaba en un comunicado: “Las mujeres y niñas afganas han padecido violencia sexual, matrimonios forzados y han visto privado su derecho a la educación en los últimos años”; como elemento de contraste, el organismo de Naciones Unidas señaló la colección de fotografías del profesor William Podlich, quien viajó a Afganistán en 1967 con su familia e impartió clases en Kabul; en la serie fotográfica, anterior a las décadas de guerra, puede observarse a mujeres en un aula universitaria, también a jóvenes vestidas según el canon occidental, niñas jugando en un parque o paseando por el mercado. “Incluso en las zonas liberadas del control talibán, el retroceso en los derechos de la mujer ha sido irrecuperable y siguen muy lejos de lo alcanzado en los años 60”, concluye ACNUR.

Nazanin Armanian, cuyos análisis pueden leerse en el blog “Punto y seguido” del diario Público, añade: “cuando nos referimos a fundamentalistas o integristas estamos hablando de grupos ‘fascistas’, que Occidente ha utilizado para derribar a regímenes laicos en Oriente Medio o combatir a la izquierda”. En el capítulo dedicado a Afganistán del Informe 2017-2018, Amnistía Internacional recoge las denuncias de la Comisión Independiente de Derechos Humanos en Afganistán (AIHRC): “miles de casos de violencia -incluidas, palizas, feminicidios y ataques con ácido- a mujeres y niñas en todo el país”; y de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA): castigos corporales a las mujeres por mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio, dedicarse al trabajo sexual o la restricción del acceso a la educación de las niñas por parte de grupos armados.

La importancia de la Geopolítica. El World Factbook de la CIA situaba en enero de 2017 a Arabia Saudí, Irán, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Libia entre los diez países con mayores reservas probadas de petróleo del planeta, con un total de 815.000 millones de barriles. Asimismo British Petroleum calcula que en Oriente Medio se concentran el 47% de las reservas mundiales de crudo (un tercio entre Arabia Saudí, Irán e Irak), porcentaje que hace dos décadas alcanzaba el 59% (el país con mayores reservas del planeta es Venezuela). La multinacional petrolera apunta que Oriente Medio contaba a finales de 2017 con el 41% de las reservas mundiales de gas (el 30% entre Irán y Qatar). Además de tener fronteras con Irán y China, en Afganistán destaca la riqueza mineral en oro, cobre, hierro, carbón o Litio, así como en “tierras raras” y piedras preciosas, por ejemplo el lapislázuli y el rubí (“Trump encuentra razones para que Estados Unidos permanezca en Afganistán: los minerales”, tituló The New York Times en julio de 2017). Afganistán es el principal productor y exportador mundial de opio.

Naciones Unidas informa de 3.800 civiles muertos por la violencia en Afganistán durante 2018, la mayor cifra de la última década (el 35% de las víctimas mortales fueron mujeres y menores); desde 1998, según la ONU, más de 32.000 civiles perdieron la vida y 60.000 resultaron heridos. Pero no se trata del único récord. Los portales Hispan TV y Democracy Now subrayan, citando fuentes oficiales estadounidenses, que en 2018 Estados Unidos ha batido otro registro: el de bombas lanzadas sobre territorio afgano durante la última década.

En un artículo publicado en la revista CounterPunch y traducido en Rebelion.org por Sinfo Fernández (“Tropas a casa, de acuerdo, pero detened también los bombardeos”, diciembre 2018), la investigadora y activista Medea Benjamin y el periodista Nicolas J. S. Davies, autor del libro “Blood on our hands: The american invasion and destruction of Irak” (2010), trascienden los balances oficiales; resaltan que desde el comienzo en 2001 de la “guerra contra el terror”, Estados Unidos y sus aliados han arrojado al menos 291.880 bombas y misiles contra otros países, la mayor parte en Irak y Siria (143.810), Afganistán (73.826) y también en Líbano, Libia, Pakistán, Somalia, Yemen y Palestina. Afirman, además, que desde que Estados Unidos y Gran Bretaña iniciaron la invasión de Irak en 2003, los muertos como consecuencia de la guerra en este país podrían alcanzar los 2,4 millones; a estas víctimas se añadirían cerca de 1,2 millones en Afganistán y Pakistán tras los ataques de 2001; 250.000 víctimas mortales en Libia, provocados por la agresión militar de 2011; dos millones de muertos en la guerra de Siria; 650.000 muertes violentas en Somalia desde 2006 y 175.000 personas fallecidas en el conflicto de Yemen.

En marzo de 2018 Naciones Unidas publicó un informe sobre la violencia sexual en los conflictos, que constató el uso de este tipo de violencia -durante 2017- “como táctica de guerra, terrorismo tortura y represión”; en los conflictos de Irak, Malí, Myanmar (Birmania), Nigeria, República Centroafricana, República Democrática del Congo y Sudán del Sur la violencia sexual tuvo un carácter “estratégico” y asociado a las persecuciones étnicas, políticas y religiosas; en Colombia, Irak, Siria y el Cuerno de África se relaciona con los desplazamientos forzosos de población, añade la ONU.

Nazanin Armanian también resaltó en un artículo del diario Público (“Mujeres de Irak: en la infernal dictadura títere de Estados Unidos”, septiembre 2017) la explotación sexual y la trata de mujeres y niñas en Irak: “Los vándalos, los terroristas y los soldados de Estados Unidos han militarizado la prostitución. La Organización para la Liberación de la Mujer en Iraq (OWFI) estima que entre 2003 y 2010 unas 4.000 mujeres y niñas desaparecieron” (una quinta parte tenía menos de 18 años). En un texto anterior en Público (“Estados Unidos y los yihadistas militarizan la prostitución en Irak”, julio 2014) la politóloga profundiza en esta idea: “El despliegue militar de Estados Unidos en la región ha disparado la demanda de esclavas sexuales y el comercio de mujeres”. En Yemen, Naciones Unidas considera que se da, en la actualidad, la crisis humanitaria más grave del planeta: más de un millón de mujeres embarazadas y nuevas madres necesitan ayuda urgente; y, según denunció hace dos años UNICEF, más de dos tercios de las niñas se casan –debido a la pobreza- antes de cumplir los 18 años; antes de que en marzo de 2015 Arabia Saudí y sus aliados iniciaran los bombardeos sobre el país, el porcentaje se situaba en el 50%.

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