La lucha por Sheikh Jarrah continúa mientras los residentes combaten la segunda ola de desalojos

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Resumen Medio Oriente, Rebelión.org, 1 de febrero de 2019—-

Yumna Patel*/// Mondoweiss
  Traducido del ingles para Rebelión por J.M.

Han sido unas semanas de agonía para Mohammed Sabbagh, de 70 años, y su familia, que viven en el barrio ocupado  Sheikh Jarrah, de Jerusalén Este. El 12 de enero, las autoridades israelíes entregaron una orden de desalojo a la familia Sabbagh, que cuenta con 47 miembros que viven en cinco casas adyacentes. Mohammed Sabbagh, sus cuatro hermanos, sus esposas, hijos y nietos recibieron de plazo hasta el 23 de enero para abandonar sus hogares, para dar paso a los colonos israelíes que se mudarían allí.

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 Las autoridades israelíes accedieron a una apelación presentada por los abogados de la familia para congelar el desalojo hasta que se llegue dentro de un mes a una decisión final.

“Nos dio más tiempo, pero sabemos que el desalojo es inevitable”, dijo Sabbagh a Mondoweiss en la sala de estar de la casa de su familia, donde vive desde 1956, cuando tenía ocho años. La familia de Sabbagh es originaria de la ciudad de Jaffa, ahora en el territorio del Israel actual. Fueron expulsados por la fuerza, como cientos de miles de palestinos, durante la Nakba en 1948.

Cuando Jordania asumió el control de Cisjordania y Jerusalén oriental, el Gobierno jordano se asoció con UNRWA para proporcionar apartamentos a 28 familias de refugiados, incluyendo a los Sabbaghs, en Sheikh Jarrah.

“Cuando era niño, fuimos obligados a abandonar nuestra casa por la ocupación, y ahora en mi vejez me están expulsando de nuevo”, dijo Sabbagh. “Es otra Nakba”.

Luchando contra la ley

La familia Sabbagh, como muchas otras en Sheikh Jarrah y los barrios de todo el este de Jerusalén, ha estado envuelta en batallas legales con organizaciones de colonos israelíes durante décadas.

Después de la Nakba y el establecimiento de Israel en 1948, el Estado promulgó la Ley de Propiedad de Ausentes, que transfirió la propiedad de los refugiados palestinos a manos del Estado. Aunque sus hogares originales en Haifa todavía están en pie, la familia Sabbagh no puede reclamar su propiedad.

Sin embargo, la ley no se aplica a un pequeño porcentaje de familias judías que abandonaron sus hogares en 1948 para mudarse a Jerusalén occidental y otras partes de Israel con mayoría judía. Bajo la ley israelí, esas familias judías podrían reclamar sus propiedades, como las de Sheikh Jarrah.

Después de la ocupación israelí de la ciudad en 1967, partes de Sheikh Jarrah y otros barrios donde los judíos vivían antes de 1948 fueron entregados al Custodio de la Propiedad de Ausentes de Israel. Los grupos de colonos israelíes comenzaron a reclamar la tierra y los hogares, utilizando el sistema legal israelí para intentar expulsar a las familias palestinas de sus hogares en el este de Jerusalén. Dado que eran refugiados no originarios de Jerusalén oriental, las casas de la familia Sabbagh estaban entre las presas más fáciles para los grupos de colonos.

En 1972, los colonos registraron discretamente las tierras donde se ubicaban las casas de la familia Sabbagh bajo sus nombres, y en 2003 esos colonos vendieron la propiedad a la compañía de colonos Nahalat Shimon.

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“Ahí es cuando realmente empezaron los problemas de todos”, dijo Sabbagh a Mondoweiss, y agregó que en 2009 a la familia se le notificó por primera vez que se había presentado una demanda de desalojo en su contra.

“La organización de los asentamientos afirmó que han sido los dueños de esta tierra desde 1885”, dijo, “y presentaron documentos que afirman que son los dueños”.

Pero Sabbagh cree que los documentos fueron falsificados y dijo a Mondoweiss que los supuestos propietarios judíos de la tierra anterior a 1948 en realidad estaban alquilando la tierra a un terrateniente palestino. “Con esos documentos falsificados y el sistema legal discriminatorio en Israel, los colonos han estado tratando de echarnos”.

“No soy optimista”

Usando esos mismos documentos, las organizaciones de colonos pudieron desalojar a tres familias palestinas de Sheikh Jarrah en 2009, el mismo año en que los Sabbagh recibieron su primer aviso de desalojo.

A pesar de que los abogados de la familia presentaron pruebas ante los tribunales de que los documentos de los colonos fueron falsificados, los tribunales inferiores de Israel se negaron a pronunciarse sobre el desalojo de la familia, citando el estatuto de limitaciones.

“Nos enviaron al Tribunal Superior y cuando finalmente fuimos en noviembre de 2018, los jueces rechazaron nuestros reclamos de propiedad diciendo que deberíamos haber exigido la propiedad en 2003 cuando las propiedades se vendieron a la compañía de colonos”, dijo Sabbagh.

Después de la decisión del Tribunal Superior, la familia recibió su último aviso de desalojo. Su única esperanza ahora, dice Sabbagh, es la dilatación que sus abogados pudieron obtener.

“Hay otras 11 familias en Sheikh Jarrah luchando contra el desalojo”, dijo Sabbagh. “Si todos nosotros presentamos una apelación o una moción ante el Tribunal de Magistrados para abrir los archivos de propiedad de las familias, podríamos ganar más tiempo y ampliar el congelamiento”.

Pero incluso cuando Sabbagh habla de las posibilidades que tiene la familia de quedarse en sus hogares, expresa pocas esperanzas. “No soy muy optimista”, dijo.

“Una de las tres juezas que se pronunció sobre nuestro caso en el Tribunal Superior es ella misma un colono”, dijo. “Entonces, ¿qué es lo que honestamente esperas que pase?”

La “judaización” de Jerusalén oriental

La historia de la familia Sabbagh y Sheikh Jarrah es un microcosmos de la ocupación israelí y sus esfuerzos de décadas para “judaizar” Jerusalén oriental.

Grupos de derechos y activistas han criticado al Gobierno por sus políticas de vivienda y zonificación que trabajan activamente para expulsar a los palestinos de la ciudad, que Israel ha declarado como su “capital indivisa”.

“Las autoridades y los líderes de la ocupación israelí han diseñado las leyes de acuerdo con sus intereses, que hacen de Jerusalén una ciudad demográficamente judía”, dijo a Mondoweiss el activista palestino local Omar al-Shalabi, de 48 años.

“El racismo del Gobierno israelí es descaradamente obvio para cualquiera que vea los estándares dobles que tienen para los palestinos musulmanes y cristianos frente a los judíos”, dijo al-Shalabi.

Señalando que las leyes de propiedad en ausencia, las leyes de zonificación que restringen la construcción palestina en la ciudad, las demoliciones de viviendas, la falta de servicios municipales para las áreas palestinas y el exceso de vigilancia policial de las comunidades palestinas, al-Shalabi acotó que el Gobierno israelí buscó activamente “mil pretextos” bajo los cuales pueden expulsar a los palestinos de Jerusalén.

La municipalidad israelí de Jerusalén ha zonificado solo el 15 % de la tierra en Jerusalén Este para uso residencial, a pesar del hecho de que los palestinos representan el 40 % de la población de la ciudad.

Según la documentación de la ONU, al menos un tercio de todos los hogares palestinos en Jerusalén Este carecen de un permiso de construcción expedido por Israel, lo que pone a más de 100.000 palestinos en riesgo de desplazamiento.

“Como palestinos en Jerusalén, nos enfrentamos a obstáculos en todo momento”, dijo al-Shalabi. “Pero para los colonos todo está permitido y alentado por los políticos y las fuerzas de seguridad que los asisten en la toma de la ciudad”.

Yumna Patel es una periodista multimedia con sede en Belén, Palestina. Síguela en Twitter en @yumna_patel

Fuente: https://mondoweiss.net/2019/01/continues-residents-evictions/

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