“Aullidos” solo contra Damasco: Lo que los medios occidentales no cuentan de Guta Oriental

“Aullidos” solo contra Damasco: Lo que los medios occidentales no cuentan de Guta Oriental

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Resumen Medio Oriente, RT, 6 marzo 2018 –

La periodista Rania Khalek alerta del doble rasero de los medios a la hora de cubrir el conflicto sirio y denuncia el apoyo de varios países occidentales a grupos extremistas que operan en el país.

Mientras las fuerzas gubernamentales sirias y el grupo extremista Jaysh Al Islam pugnan por el control de Guta Oriental, los medios occidentales pasan por alto las atrocidades cometidas por los insurgentes, culpando al ‘régimen’ por toda la violencia en la zona suburbana de Damasco, denuncia la periodista internacional Rania Khalek.

Como ya ocurriera en Alepo, Madaya y Homs, los medios cubren la situación “como si no existieran allí insurgentes armados y las autoridades estuvieran masacrando a civiles sin piedad”, presentándolas como si estuvieran movidas por “una sed de sangre caricaturescamente vil“, indica Khalek en su artículo para RT en inglés.

Cuando se mencionaba a los insurgentes, la prensa occidental generalmente los presentaba —y todavía los presenta— como rebeldes moderados y luchadores por la libertad.

Patrulla del ACNUR en Duma, Guta Oriental (Siria). / Bassam Khabieh / Reuters

Quienes siguen el conflicto sirio limitándose a seguir los principales medios de Occidente, se crean la falsa impresión de que existe un conflicto unilateral entre el Gobierno sirio y sus civiles. Pero esta guerra no es tan sencilla.

Yihadistas

Los ‘rebeldes’ que controlan Guta Oriental forman parte de una serie de grupos yihadistas, siendo el más fuerte de todos Jaysh Al Islam, una formación salafita yihadista respaldada por Arabia Saudita que busca reemplazar al Gobierno sirio con un Estado Islámico (EI).

Jaysh Al Islam es un grupo extremadamente sectario e igualmente repulsivo en su retórica, tácticas y objetivos que el EI. Se involucra en ejecuciones públicas y su fundador, el fallecido Zahran Alloush, hizo un llamamiento público abogando por un limpieza étnica contra las minorías religiosas de Damasco.

El segundo grupo más grande es Faylaq Al Rahman, aliado de Hayet Tahrir Al Sham (HTS), último nombre de la filial de Al Qaeda en Siria. HTS también tiene una pequeña presencia en Guta Oriental, al igual que Ahar Al Sham y Nour Al Din Al Zenki, que solían recibir armas estadounidenses y cuyos milicianos se grabaron decapitando a un adolescente.

Civiles denuncian haber sido blanco del fuego de estos grupos cuando trataban de abandonar Guta Oriental hacia el territorio controlado por el Gobierno, algo que los medios occidentales se niegan a denunciar. Las informaciones acerca de cómo los insurgentes han cortado el acceso de los alimentos y la ayuda humanitaria destinada a los civiles también han sido ignorados por los medios principales.

Guerra mediática

Los gobiernos occidentales y sus aliados regionales han gastado decenas de millones de dólares en crear un aparato mediático que blanquea a la insurgencia, culpa de toda la violencia al Gobierno sirio y reclama una intervención militar occidental más enérgica contra el presidente sirio Bashar Al Assad. Los medios de comunicación occidentales se han vuelto dependientes de estas fuentes de propaganda para obtener información sobre el conflicto.

La más famosa es White Helmets (Cascos Blancos), un grupo de asistencia a civiles fuertemente financiado por los gobiernos de EE.UU. y el Reino Unido. Promocionados por una influyente empresa de relaciones públicas, los Cascos Blancos abogan abiertamente por el cambio del poder en Siria, mientras trabajan junto a los rebeldes vinculados con Al Qaeda en áreas controladas por la oposición. Algunos de sus miembros han participado en atrocidades grabadas en video, un hecho prácticamente ignorado por los medios occidentales.

Padre e hijo entre escombros en Duma, Guta Oriental (Siria), el 2 de marzo de 2018. / Bassam Khabieh / Reuters

Otra fuente de referencia para los medios occidentales es el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, una organización de monitoreo dirigida por un hombre abiertamente predispuesto a favor de la oposición que trabaja desde Reino Unido.

Los medios occidentales también confían con frecuencia en los autodenominados ‘activistas mediáticos’ en áreas sirias controladas por grupos insurgentes.

“Pero estos grupos no toleran ni el activismo ni el periodismo. De hecho, se sabe que encarcelan, torturan y ejecutan sumariamente a activistas, abogados, trabajadores humanitarios, periodistas y minorías”, escribe Khalek.

Esto debería plantear serias dudas sobre cualquier persona que pretenda presentarse como fuente independiente de información desde el interior de la Siria insurgente, ya que es imposible que la gente divulgue información sin el permiso de los yihadistas que están interesados en promover una narrativa que cause indignación e impulse una intervención.

Esto es especialmente cierto en Guta Oriental, donde los insurgentes están perdiendo terreno. Lo único que puede salvar a Jaysh Al Islam de una derrota es una intervención extranjera.

La ‘inacción’ de Occidente

Y eso nos lleva a una de las mentiras más perniciosas de los medios occidentales: la de de cómo la inacción occidental permitió que el derramamiento de sangre en Siria continuara con impunidad. Pero Occidente intervino en Siria y, al hacerlo, prolongó la masacre y reforzó a Al Qaeda.

A pesar de que se advirtió en noviembre de 2011 de que la oposición armada estaba dominada por extremistas sectarios violentos, el Gobierno de Barack Obama gastó 1.000 millones de dólares al año en entrenar y canalizar armas a una insurgencia que sabía que estaba vinculada a Al Qaeda con el objetivo de derrocar al Gobierno sirio.

Al Qaeda ha construido su mayor filial en la historia como resultado directo de esta imprudente política estadounidense de cambio de regímenes”, señala la periodista.

Barrio destruido en Duma, Guta Oriental (Siria). / Bassam Khabieh / Reuters

En otras palabras, el Gobierno de EE.UU. externalizó su guerra contra Siria a los escuadrones de la muerte de Al Qaeda, algo que los estadounidenses no saben porque los medios occidentales continúan difundiendo mentiras sobre la llamada inacción de Occidente.

Actualmente, la gran mayoría de los sirios, al menos el 75% en 2016 —cifra que hoy es ciertamente más alta, pues el gobierno ha arrebatado vastos territorios a los insurgentes— vive en las áreas controladas por el Gobierno.

De hecho, millones huyeron por seguridad a las ciudades controladas por el Gobierno después de que los insurgentes ocuparan sus tierras para escapar del comportamiento criminal de los insurgentes armados.

Doble rasero

Después de que el EI pasara a controlar enormes territorios en Irak, el Gobierno iraquí, con apoyo aéreo estadounidense, lanzó una serie de operaciones para recuperar las ciudades de Mosul, Faluya y Tikrit, que la prensa occidental casi siempre celebró como liberación.

Mientras tanto, en Siria, el Gobierno de Damasco, con apoyo aéreo ruso, ha utilizado muchas de las mismas tácticas militares para recuperar Alepo y Guta Oriental de grupos que no difieren del EI. Sin embargo, los medios han descrito esas operaciones como actos atroces que equivalen a un genocidio.

“El conflicto en Siria puede ser un desastre confuso y complicado, pero a medida que los medios principales intensifican sus aullidos para que Occidente haga algo, es importante tener en cuenta que existe una agenda detrás de su versión unilateral de la realidad”, resume la periodista.

Fuente: RT

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