Lo imprevisible de las elecciones presidenciales de Irán + Infografía

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Lucio Garriga Olmos, Resumen Medio Oriente, 19 de Mayo de 2017 Este viernes 19 de mayo más de 56 millones de iraníes están convocados a las urnas para elegir al próximo presidente por los siguientes cuatro años. Los principales candidatos serán el actual presidente, el moderado Hassan Rouhani, y desde la oposición opositor el conservador Epbrahim Raisi.

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Irán tiene un sistema electoral, y de gobierno también, particular para lo que se puede denominar “mundo occidental”. El presidente es la segunda persona más importante del país después del Líder Espiritual, cargo que ocupa Alí Jamenei, y que fue fundado por el líder de la revolución iraní de 1979, Ruhollah Jomeini. Las candidaturas a cargos públicos deben contar con la aprobación del Consejo de Guardianes, una institución encargada de ratificar las leyes de la Asamblea Nacional, interpretar la constitución nacional y supervisar los comicios. Este año se presentaron 1.636 iraníes como candidatos a presidentes pero sólo seis lograron superar este filtro. Ninguno de los que fue confirmado es mujer. Esta instancia de control de las candidaturas se encarga de dejar afuera de la contienda a quienes critiquen el actual sistema de gobierno y propongan modificarlo, logrando que las elecciones se desarrollen pero que las instituciones de fondo, como la del Líder Supremo, se mantengan igual.

De los seis candidatos que lograron ser confirmados sólo quedan cuatro en carrera de cara a las elecciones del viernes. El conservador y actual alcalde de Teherán, Mohammad Bagher Ghalibaf, se retiró esta semana para darle su apoyo a Raisi. Por su parte, el actual vicepresidente, Eshaq Jahanguiri, también se retiró de la contienda pero para apoyar a Rouhani. Esta decisión de ser candidato y luego bajarse es común en Irán y estaba previsto que algunos de estos postulantes lo haga para que cada frente, tanto el “conservador” como el “reformista”, lleguen con pocos candidatos pero fuertes.

La gran incógnita es si Rouhani será reelegido o si será destronado por el conservador Raisi. El actual mandatario cuenta con un dato histórico a favor: desde 1980 todos los presidentes fueron reelegidos para cumplir los dos mandatos permitidos por la Constitución.

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Rouhani, de 68 años, llegó al Ejecutivo prometiendo solucionar el problema de la “cuestión nuclear” iraní para insertar al país en el mundo y por ende en los mercados. La primera parte de la promesa la cumplió: en el 2015 firmó el acuerdo nuclear iraní con las seis potencias internacionales, China, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Rusia y Alemania. La segunda parte, donde prometió la llegada de grandes inversiones para hacer crecer y diversificar la economía, todavía está incumplida y Rouhani lo sabe. En el 2016, la economía no petrolera del país sólo creció un 0,9%, un número muy bajo si se tiene en cuenta las promesas de la administración.  Como dato a favor, su administración económica puede contar que logró bajar la inflación de un 40 por ciento a un sólo dígito, aunque hoy en día ocho millones de iraníes están desocupados.

A lo largo de su campaña Rouhani ha dedicado gran parte de sus discursos a la juventud y a las mujeres; de hecho fue el único candidato que realizó actos de campaña sólo para mujeres. “Cuando las mujeres saltan a escena, el trabajo se finiquita. Triunfamos en la Revolución cuando las mujeres tomaron el escenario. Igual en las elecciones si las mujeres irrumpen y van a las urnas”, dijo el actual mandatario. A pesar de este aspecto de su campaña, Irán se encuentra en el puesto 177 de 193 países en el índice de la Organización de Naciones Unidas (ONU) de participación de mujeres en la política y sólo el 12,4 por ciento de la mano de obra nacional es femenina. Además, Rouhani no nombró a ninguna ministra en sus primeros cuatro años de gobierno.

A los apoyos de gran parte de las mujeres y los jóvenes a Rouhani, se le suman los apoyos que le han brindado importantes políticos iraníes en las últimas horas. El nieto del líder de la Revolución de 1979, Seyed Hassan Khomeini, publicó un video donde llama a votar por el candidato moderado, al igual que lo hizo el ex presidente Seyed Mohammad Khatami (1997-2005). Estos apoyos pueden ayudarlo a aumentar su caudal de votos teniendo en cuenta la importancia de quienes lo han realizado.

Por su parte, el conservador Raisi es el que más probabilidades tiene de llegar a la presidencia. Para muchos, su candidatura fue inesperada ya que se lo empezaba a tomar como un posible sucesor del Líder Supremo, Alí Jamenei, teniendo en cuenta que es el custodio del mausoleo más grande del país y titular de la fundación más grande del mundo islámico, Astan Quds Razavi, que se encarga de gestionar el santuario del Imam Reza, el único imam del chiísmo enterrado en el territorio nacional.

Centró su campaña en los iraníes más pobres y denunció la brecha que existe entre ricos y pobres en el país, como así también los casos de corrupción de la actual administración. Una de sus promesas es la de aumentar los subsidios en efectivo para los ciudadanos de más bajos recursos. A lo largo de la carrera presidencial fue atacado, especialmente por Rouahi, por su participación en el comité que supervisó las ejecuciones de disidentes y presos políticos en el año 1988. Muchos iraníes temen que con su llegada al poder vuelvan los épocas más oscuras de la revolución iraní.

¿Quién gana?

Saber quién será el ganador de las elecciones es extremadamente difícil por no decir imposible. Es cierto que Rouhani cuenta con una ventaja por sobre su contrincante, pero las experiencias electorales iraníes se han caracterizado por dar más de una sorpresa. En el 1997 se alzó con la victoria Mohammad Jatamí, siendo una gran sorpresa para los analistas internacionales. Lo mismo pasó con el triunfo de Mahmud Ahmadineyad en el año 2005 y especialmente en 2009. Un candidato necesita el 50 por ciento de los votos para ganar en primera vuelta.

Los límites que sufre la prensa que viaja especialmente para cubrir las elecciones -los periodistas sólo tienen permitido permanecer cinco días en el país-, y el poco conocimiento que se tiene sobre cómo y a quién van a votar los ciudadanos rurales más alejados de la capital hacen que el triunfo sea una incógnita. Rouhani parte con una ventaja pero cualquiera puede ganar, así lo demuestra la historia.

 

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