Palestina: Dossier Huelga de hambre de miles de presos y presas palestinas

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18 abril 2017.-Las autoridades penitenciarias israelíes han respondido con aislamiento de presos, confiscaciones de bienes y otros castigos al comienzo este lunes de una huelga de hambre indefinida de más de 1.600 presos palestinos.

El Comité para los Asuntos de los Prisioneros del Gobierno palestino ha informado de que el Servicio de Prisiones Israelí ha tomado medidas principalmente contra los presos que lideran la acción, como el histórico dirigente palestino Marwán Barghuti, quien fue trasladado desde la prisión de Hadarim a la de Jalama en régimen de aislamiento. El mismo trato que Barghuti han recibido Karim Yunis y Mahmud Abú Srur.

Las autoridades israelíes han anunciado ya que Barghuti “será procesado en un tribunal disciplinario” por un artículo que firma y que publica ‘The New York Times’ este lunes en el que se informa de la lucha política de los presos palestinos y se especifican las demandas de la huelga de hambre. En concreto, acusan a Barghuti de utilizar a su esposa para sacar el artículo de prisión y hacérselo llegar al periódico neoyorquino.

En el artículo se recogen demandas como el fin de la política de aislamiento, el fin de las detenciones administrativas, la liberación de discapacitados y enfermos terminales, posibilidad de tener libros y periódicos, aire acondicionado en las prisiones más calurosas, acceso a los estudios universitarios o mejoras en el régimen de visitas. Además, denuncia la “negligencia médica” que provoca la muerte de presos palestinos en las cárceles israelíes.

Algunos huelguistas han sido puestos en aislamiento, se les han confiscado posesiones personales y ropas o “se ha convertido sus celdas en celdas de confinamiento”. Además, se les ha prohibido a los presos ver la televisión.

También han sido trasladados los huelguistas Muhammad Zawahra, Nasser Ewis y Anas Yaradat, llevados ala prisión de Ela, en la región del desierto del Neguev.

Además, las autoridades israelíes han levantado hospitales de campaña militares en las prisión de Ktziot para tratar a los huelguistas y evitar el traslado de presos a hospitales civiles israelíes.

Los hospitales civiles suelen rechazar la alimentación forzosa de los presos, mientras que sí es una práctica habitual para los sanitarios militares, una práctica respaldada por el Tribunal Supremo a pesar de ir en contra de los Derechos Humanos reconocidos a nivel internacional por considerarlo tortura.

El inicio de la huelga de hambre coincide con la celebración del Día de los Presos Palestinos. Miles de palestinos han salido a las calles para reivindicar a estos presos. Los disturbios más graves se han producido en Belén, en Cisjordania, y cuatro jóvenes han sido detenidos en Ramala también en Cisjordania.

Marwan Barguti, la política desde prisión

Desde hace más de una década el  líder de Al Fatah, Marwan Barguti, consigue hacer política desde prisión, en esta ocasión movilizando a 1.500 presos en una huelga de hambre que vuelve a retar a Israel y también al liderazgo palestino.

Su popularidad aumentó con su ingreso en la cárcel en 2002 y sigue representada en el inmenso y emblemático grafiti de su rostro junto al de Yaser Arafat, padre del nacionalismo palestino, en el puesto militar de Qalandia que une Jerusalén con la localidad cisjordana de Ramala.

Barguti nació en 1958 en la villa de Kobar, cerca de Ramala, y fue un activo miembro del movimiento Al Fatah desde la adolescencia, cuando comenzaron sus recurrentes ingresos en la cárcel y custodias con interrogatorios.

Incluso tuvo que retrasar en varias ocasiones su boda con Fadwa, que dio a luz al primer de sus cuatro hijos cuando él estaba en prisión.

Con 15 años fue encarcelado por primera vez y con 18 fue “desnudado y golpeado en los genitales” durante un interrogatorio de las fuerzas de seguridad israelíes, según relató él mismo en la carta publicada el domingo en “The New York Times”, que ha levantado una intensa polvareda en Israel al ser presentado por el diario como “líder y parlamentario”, obviando que cumple prisión por asesinato.

“Llamar a Barguti ‘líder político’ es como llamar a (Bachar) Al Asad ‘pediatra’. Son asesinos y terroristas”, declaró el primer ministro israelí, Benjamín Netanyhu.

Durante su primera estancia en la cárcel, Barguti aprendió hebreo y en otra de sus excarcelaciones, en 1983, comenzó a estudiar una licenciatura de historia y ciencias políticas en la Universidad de Birzeit que tardó once años en terminar, por sus constantes exilios a Túnez y el Líbano.

Fue deportado a Jordania tras su implicación en el comienzo de la Primera Intifada (1987-1993), hasta que la aprobación de los Acuerdos de Oslo, en los años 90, le permitió regresar.

El periodista israelí Ben Dror Yemini, que declaró haber sido su amigo durante esa época, le califica como “uno de los primeros defensores de aquellas negociaciones”, pero pronto se sentiría decepcionad, al considerar que “Israel estaba incumpliendo sus compromisos” con la incesante construcción de colonias en territorio palestino.

En 2002 fue apresado y en 2004 condenado a cinco cadenas perpetuas por participar en el asesinato de cinco israelíes -de los veintiuno que se le imputaban- y a 40 años de prisión por intento de asesinato durante la Segunda Intifada (2000-2005).

Fue acusado de planificar y cometer atentados y de estar vinculado a Tanzim, facción armada del movimiento Al Fatah, y a las brigadas de los Mártires de Al Aqsa, aunque él lo negó y rechazó siempre la legitimidad de Israel para enjuiciarle.

A diferencia de los palestinos que suelen ser juzgados en cortes militares, la condena de Barguti fue impuesta por un tribunal civil, debido a la presión internacional, que exigió garantías en el proceso.

Desde prisión, Barguti medió en una tregua entre grupos armados e Israel en 2003, anunció la creación del nuevo partido político Mustakbal en 2005 y marcó líneas políticas en distintas direcciones.

Este controvertido personaje es también capaz de acumular cargos desde su celda: es miembro del Consejo Legislativo palestino (Parlamento) desde 1996, reelegido en 2006, y recientemente renovó su puesto en el Comité Central de Al Fatah, máximo órgano del partido.

Ha sido comparado por medios y activistas con el sudafricano Nelson Mandela y no son pocos los sectores, también entre los israelíes, que creen que sería más útil fuera que dentro de prisión.

El expresidente de Israel Simón Peres, fallecido en 2016, llegó a manifestar que se plantearía firmar su indulto, una propuesta que recibió un contundente rechazo del Parlamento israelí (Knéset).

Visto por muchos como sucesor de Arafat y ahora del presidente palestino, Mahmud Abás, Marwan Barguti sigue siendo la única figura palestina a la que se le confiere autoridad para unificar las diferentes facciones y mantener un diálogo con Israel.

Barguti no ha participado de manera activa en las huelgas de hambre protagonizadas por otros presos palestinos en los últimos años, por lo que los comentaristas locales especulan con las motivaciones personales que le han llevado a promover esta protesta.

Acusado de querer posicionarse en la esfera pública, su hijo Kasam refutó estas opiniones y sostuvo que ganó las pasadas elecciones internas en Al Fatah “sin tener que involucrarse en una campaña personal o una huelga.”

Lo cierto es que, a falta de un rival político, Barguti consigue mantener su liderazgo desde la celda.

Israel aísla a Barguti y cancela las visitas a todos los presos palestinos

Israel mantiene aislado desde anoche el líder de Al Fatah, Marwan Barguti, promotor de la huelga de hambre que desde ayer secundan más de mil presos palestinos en cárceles israelíes y ha suspendido las visitas a todos los presos palestinos, confirmaron a Efe fuentes oficiales palestinas.

Cartel de la “Huelga de la Dignidad”, que representa a algunos de los prisioneros más destacados de Palestina. De derecha a izquierda: Marwan Bargouthi, Ahmad Saadat, Karim Yunis, Nael Barghouthi, Fouad Shubaki

Tras el inicio de la protesta masiva, el Servicio de Prisiones de Israel ha cancelado las visitas familiares a todos los presos hasta nuevo aviso, aseguró a Efe el portavoz de la Comisión de Asuntos de los Prisioneros y Exprisioneros de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Akram Atalah Alayasa.

Barguti fue trasladado anoche de la prisión de Haradim, donde cumple una condena de cinco cadenas perpetuas por otros tantos asesinatos durante la Segunda Intifada (2000-2005) a una celda aislada en Jamala, en el norte de Israel.

Otros líderes de la misma organización nacionalista han sido también reubicados en esta prisión, entre ellos, Karem Younis y Hamud Abu Soroor, mientras que Naser Ewees, Mahamad Zawahra y Anas Jardat fueron trasladados a la cárcel de Ayala, cerca de Beer Sheva.

El ministro de Seguridad Pública israelí, Gilad Erdan, ha declarado que no llevará a cabo ninguna negociación con los reos, posición que apoya el primer ministro, Benjamín Netanyahu, y el titular de Defensa, Avigdor Lieberman, informó hoy el periódico israelí Haaretz.

“Los prisioneros palestinos no son presos políticos. Son terroristas y asesinos sentenciados. Fueron llevados a la Justicia y son tratados de acuerdo al derecho internacional”, valoró ayer el portavoz de Exteriores, Emanuel Nahson.

Desde ayer, más de 1.500 prisioneros palestinos, según la ANP, están en huelga de hambre indefinida para demandar la mejora de sus condiciones, entre ellas, la ampliación del régimen de visitas, el acceso a tratamientos sanitarios y el fin del aislamiento y la detención administrativa que permite a Israel encarcelar sin cargos ni juicios.

El hecho de que la convocatoria de la huelga proceda del carismático Barguti, al que muchos ven como sucesor del presidente palestino, hace prever que pueda ser más firme y duradera que otras anteriores.

Unos 6.500 palestinos están en prisiones israelíes, incluidos 300 menores, 12 parlamentarios y 28 periodistas, según cifras de la ANP.

Israel ‘no negociará’ con los presos palestinos en huelga de hambre

Israel anunció este martes que “no negociará” con los más de 1,000 presos palestinos en huelga de hambre desde la víspera para exigir condiciones “dignas” de detención.

“La convocatoria de huelga de hambre es contraria al reglamento” de la prisión afirmó el ministro israelí de Seguridad interior, Gilad Erdan. “Son terroristas y asesinos encerrados que reciben lo que merecen y no tenemos razones para negociar con ellos”, añadió a la radio militar.

Unos 1.300 palestinos, según la Autoridad palestina, detenidos en las prisiones israelíes iniciaron el lunes una huelga de hambre colectiva, un movimiento de protesta inédito desde hace años lanzado por Marwan Barghuthi, líder de la segunda Intifada y condenado a cadena perpetua.

Los presos pertenecen a todos los movimientos políticos palestinos, desde el Fatah del presidente Mahmud Abas y de su gran rival Marwan Barghuthi, hasta los partidos de izquierda, pasando por el Hamas islamista que saludó a los “valerosos prisioneros” huelguistas.

Esta huelga de hambre pretende “acabar con los abusos” de la administración penitenciaria israelí, indicó Barghuthi, en una tribuna enviada al diario estadounidense The New York Times desde su prisión de Hadarim, en el norte de Israel.

Como represalia, fue puesto en aislamiento en otra cárcel, según el ministro Erdan.

‘Sancionar a los huelguistas’

Un portavoz de la administración penitenciaria israelí confirmó que “cerca de 1,100 prisioneros” estaban en huelga de hambre desde el lunes y que sus servicios seguirán “sancionando a los huelguistas”.

Marwan Barghuthi, gran rival del presidente Mahmud Abas dentro del partido Al Fatah y a menudo líder en las encuestas sobre una hipotética elección presidencial palestina, organizó este movimiento.

Los prisioneros piden, entre otras cosas, teléfonos públicos en las cárceles, derechos de visita ampliados, el fin de las “negligencias médicas” y del régimen de aislamiento, así como el acceso a los canales de televisión y al aire acondicionado.

La presidencia palestina instó al gobierno israelí a responder a estas demandas por “la libertad y la dignidad de los presos”.

Pero el ministro israelí de Inteligencia Israel Katz abogó en Twitter en favor de la “pena de muerte para los terroristas” y denunció que un “repugnante asesino como Barghuthi hace huelga para mejorar sus condiciones de detención mientras que los familiares de sus víctimas recuerdan y sufren”.

Barghuthi purga cinco penas de cadena perpetua por sangrientos atentados cometidos durante la segunda Intifada (2000-2005).

La última huelga masiva en las prisiones israelíes se remonta a febrero de 2013, cuando 3,000 palestinos se negaron a alimentarse, durante un día, para protestar contra la muerte en prisión de un preso palestino.

Entre los 6.500 palestinos actualmente encarcelados en Israel figuran 62 mujeres y 300 menores de edad. Cerca de 500 de ellos se encuentran bajo el régimen extrajudicial de la detención administrativa que permite una encarcelación sin proceso ni acusación. Además, hay también 13 diputados palestinos presos.

El tema de los presos es crucial para los palestinos. Unos 850,000 palestinos en total han sido encarcelados desde  1967 y la ocupación de los Territorios palestinos, según sus dirigentes.

Cada familia, repiten regularmente responsables palestinos,  tiene al menos a un miembro en detención o que pasó por la prisión. Hasta tal punto que cada año desde 1974, el 17 abril es jornada nacional de movilización en favor de los presos.

Ministro israelí de inteligencia pide ejecutar a presos palestinos

El régimen de Israel debería ejecutar a todos los presos palestinos, dice el aparato de inteligencia israelí.

El ministro israelí de servicios de inteligencia, Yisrael Katz, durante una reunión del gabinete del régimen de Israel.

El régimen de Israel debería ejecutar a todos los presos palestinos, dice el aparato de inteligencia israelí.

El ministro israelí de servicios de inteligencia, Yisrael Katz, urgió el lunes en su cuenta de Twitter a ejecutar a los presos palestinos que se encuentran en las cárceles del régimen de Tel Aviv.

“Marwan Barquzi, un asesino, ha iniciado una huelga de hambre para mejorar sus condiciones (…) La única solución es ejecutar a los terroristas”, escribió Katz.

Ayer más de 700 presos palestinos comenzaron una huelga de hambre colectiva con el objetivo de poner fin a la detención administrativa y al régimen de aislamiento, la tortura, y forzar la instalación de teléfonos públicos para los presos palestinos y una mejora de la situación de los presos palestinos en las cárceles israelíes.

Katz, además, hizo énfasis en la “necesidad” de que el parlamento del régimen de Israel, lo más pronto posible, apruebe un proyecto de ley que autorice la pena de muerte de presos palestinos que están en las cárceles palestinas.

A su vez, el presidente palestino, Mahmud Abás, pidió en la misma jornada del lunes a la comunidad internacional salvar a los palestinos presos que se declararon en huelga de hambre indefinida, mientras que recordó que el régimen de Israel sigue negando los derechos fundamentales de los reos palestinos.

El secretario general del comité ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erekat, también hizo eco de las declaraciones de Abás y pidió a la comunidad internacional que haga rendir cuentas al régimen de Tel Aviv por su violación sistemática de los derechos de los palestinos.

“Es el momento de que la comunidad internacional tome medidas concretas para garantizar que Israel cumpla sus obligaciones con el Derecho Internacional y respete los derechos de los prisioneros”, dijo.

Fuente: Hispan TV

AI: Israel debe terminar con las políticas ‘ilegales y crueles’ hacia los presos y presas palestinos

La política que Israel mantiene desde hace décadas de detener a palestinos y palestinas de la Cisjordania ocupada y la Franja de Gaza en cárceles de Israel y privarlos de visitas familiares periódicas no es sólo cruel, sino que también constituye una flagrante violación del derecho internacional, ha dicho Amnistía Internacional ante la huelga de hambre masiva de los presos y presas que comenzó ayer, 17 de abril, con motivo del Día del Preso Palestino.

Testimonios recogidos por Amnistía Internacional de familiares y presos y presas palestinos detenidos en el sistema de prisiones israelí sacan a la luz el sufrimiento de las familias, que en ocasiones se han visto privadas de ver a sus seres queridos detenidos durante muchos años.

“La despiadada política israelí de mantener en cárceles situadas en Israel a los presos y presas palestinos detenidos en los Territorios Palestinos Ocupados es una flagrante violación del IV Convenio de Ginebra. Es algo ilegal y cruel, cuyas consecuencias pueden ser devastadoras para la persona encarcelada y sus seres queridos, que a menudo se ven privados de verse durante meses, a veces años”, ha afirmado Magdalena Mughrabi, directora adjunta del Programa para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

“En vez de transferir ilegalmente a los presos y presas fuera de los territorios ocupados, Israel debe garantizar que todos los palestinos y palestinas que han sido detenidos allí están recluidos en cárceles y centros de detención situados en los Territorios Palestinos Ocupados. Hasta entonces, las autoridades israelíes deben dejar de imponer restricciones excesivas a los derechos de visita como forma de castigar a los presos y presas y a sus familias, y asegurarse de que las condiciones penitenciarias se ajustan plenamente a las normas internacionales.”

“La despiadada política israelí de mantener en cárceles situadas en Israel a los presos y presas palestinos detenidos en los Territorios Palestinos Ocupados es una flagrante violación del IV Convenio de Ginebra”. Magdalena Mughrabi, directora adjunta del Programa para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

Los presos y presas palestinos que se encuentran en huelga de hambre a gran escala plantean una serie de exigencias, una de ellas que cesen las restricciones a las visitas y el contacto con familiares impuestas por Israel. Los palestinos y palestinas detenidos por motivos de seguridad no tienen permitido llamar por teléfono a sus familias. La huelga de hambre fue anunciada por el dirigente de Fatah encarcelado Marwan Barghouthi. Varios otros presos y partidos políticos anunciaron que secundarán la huelga.

El derecho internacional humanitario dispone que los miembros de la población de un territorio ocupado a los que se detenga deben estar recluidos dentro de ese territorio, no en el de la potencia ocupante. Además, debe permitírseles recibir visitas, especialmente de familiares cercanos, a intervalos regulares y con la mayor frecuencia posible.

Según la ONG palestina Club de Presos Palestinos, actualmente hay 6.500 palestinos y palestinas –al menos 300 de ellos menores de edad– detenidos por motivos de seguridad en cárceles y centros de detención gestionados por Israel. Todos estos centros y cárceles están situados dentro de Israel, excepto uno. La inmensa mayoría de los presos son hombres. Hay 57 mujeres, entre ellas 13 niñas menores de 18 años. Trece de las personas encarceladas son miembros del Consejo Legislativo palestino. Al menos 500 están recluidas sin cargos ni juicio en régimen de detención administrativa, una práctica que infringe las salvaguardias exigidas por el derecho internacional para evitar la detención arbitraria. Hasan Abed Rabbo, portavoz de la Comisión de Asuntos de Presos Palestinos, afirmó que al menos 1.000 presos tienen prohibidas las visitas familiares por “motivos de seguridad”, y añadió que actualmente hay entre 15 y 20 presos en régimen de aislamiento, a los que se prohíbe cualquier contacto con los demás presos y las visitas familiares.

“Ahmed” (nombre ficticio para proteger su identidad), de 32 años, que está en régimen de detención administrativa en la cárcel de Ketziot, en el desierto del Negev/ Naqab, sólo ha recibido una visita familiar, a pesar de que lleva desde 2005 entrando y saliendo de la cárcel israelí, donde ha pasado cinco años y medio. El preso afirmó que haría la huelga de hambre masiva con la esperanza de presionar a las autoridades para que permitan a su madre visitarlo. La madre de “Ahmed” tiene 70 años y le han negado reiteradamente el permiso. El preso dijo a Amnistía Internacional que lo habían detenido en total siete veces y que la renovación de su orden de detención administrativa está prevista para el 29 de julio.

“He tenido una visita familiar durante el tiempo que estado en la cárcel. En 2006, a mis padres les dejaron venir a verme porque mi padre estaba enfermo. Tenía 75 años y fue la última vez que lo vi. Cuando murió, yo estaba en la cárcel”.

“No puedo recibir visitas. Mi madre tiene setenta años y se le ha negado el permiso por motivos de seguridad […]. No sé cuándo me pondrán en libertad ni cuánto tiempo estaré encarcelado, quiero poder ver a mi familia. Las autoridades israelíes utilizan los permisos para castigarme […]. No sé cuánto tiempo le queda [a mi madre] y si aún podré verla cuando salga de aquí, si es que salgo.”

Najat al Agha, mujer de 67 años de la ciudad de Jan Yunis, en la Franja de Gaza, dijo a Amnistía Internacional que su hijo, Dia al Agha, de 43, lleva 25 años encarcelado en Israel. Cuando tenía 19 años, fue condenado a cadena perpetua por asesinato. Está en la cárcel de Nafha, en la localidad meridional de Mitzpe Ramon.

“No sé por qué me niegan el permiso de visita. Tengo 67 años. ¿Qué amenaza supongo para la seguridad de Israel? Sólo quiero verlo y asegurarme de que está bien. No sé cuánto viviré, cualquier visita puede ser la última. Tengo miedo de morirme sin verlo”, dijo la mujer.

“Cada vez que solicito un permiso, rechazan la solicitud. Hace casi un año que no veo a mi hijo. Es terrible. Nos están castigando, intentando que nos hundamos.”

Según la normativa del Servicio de Instituciones Penitenciarias de Israel, todos los presos tienen derecho a recibir visitas familiares cada dos semanas. Sin embargo, en la práctica, como los palestinos de los Territorios Palestinos Ocupados deben solicitar permisos para entrar en Israel, esa frecuencia no se cumple. La normativa del Servicio de Instituciones Penitenciarias de Israel también permite a las autoridades rescindir el derecho de un preso a recibir visitas familiares por motivos de seguridad.

Los presos de Gaza siguen siendo los más afectados por las restricciones israelíes, ya que el ejército de Israel sólo concede un permiso cada dos meses a las familias de la Franja. Esta política afecta a unos 365 presos de Gaza que actualmente están detenidos en Israel. Además, a los presos de Hamás, junto con otros que viven en los mismos pabellones de las cárceles, no se les permite más que una visita mensual, independientemente de su procedencia.

Un niño palestino sostiene el retrato enmarcado de un familiar encarcelado, miembro del Consejo Legislativo Palestino, en una protesta en la ciudad cisjordana de Ramala el 5 de julio de 2009 para pedir que los presos palestinos salieran de las cárceles israelíes. © Fadi Arouri

Desde 1969, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha sido responsable de la mediación y la facilitación de todos los aspectos relacionados con las visitas familiares de los presos de Cisjordania y Gaza, sin ninguna ayuda logística ni económica de Israel. Los residentes en Cisjordania y Gaza solicitan el permiso a través del CICR, que se encarga de organizar el transporte a las cárceles de acuerdo con el Servicio de Instituciones Penitenciarias de Israel. En julio de 2016, el CICR redujo el número de visitas coordinadas para familias de presos de Cisjordania de dos visitas mensuales a una. Un representante del organismo dijo a Amnistía Internacional que la decisión se había tomado para poder gestionar mejor los recursos del CICR dada la baja asistencia de familiares a las visitas. La reducción no afecta a mujeres, niños y niñas y presos hospitalizados y, desde entonces, el CICR ha introducido tres visitas anuales adicionales a todos los presos durante los principales periodos vacacionales.

“Reham” (nombre ficticio), palestina de Ramala de 27 años, tenía 12 cuando detuvieron a su hermano, que lleva cumplidos encarcelado en Israel 15 de los 30 a los que fue condenado, y actualmente está en el centro de detención de Hadarim. “Reham” afirma que la incertidumbre de esperar el resultado de una solicitud para visitarlo ha supuesto una considerable tensión para su familia. Desde octubre de 2016 le niegan permisos regulares por motivos de seguridad, y ahora tiene que renovar su permiso tras cada visita. A su madre, que estaba enferma, sólo le concedieron permiso para visitar a su hermano dos veces en cuatro años antes de morir, y a su hermano no le permitieron asistir a sus honras fúnebres.

“Las autoridades israelíes juegan con nuestras emociones, nos torturan y nos castigan”. “Reham” hermana de un preso

Según la Asociación Addameer, la mayoría de los residentes de Cisjordania que visitan a familiares detenidos deben viajar entre ocho y 15 horas para llegar a la cárcel, según el centro penitenciario de que se trate y su lugar de residencia. Los familiares de los presos son sometidos a largos registros corporales, en ocasiones sin ropa.

“Las autoridades israelíes juegan con nuestras emociones, nos torturan y nos castigan. Intentan que nos hundamos, que nos cansemos, para que queramos hacer menos visitas a nuestros familiares por todas las humillaciones, registros, abusos e insultos de los soldados o los guardias penitenciarios”, afirma “Reham”.

Información complementaria

Además de pedir que se levanten las restricciones a las visitas de familiares, los presos y presas que se pondrán en huelga de hambre plantean una serie de de demandas, como la mejora del acceso a la atención médica; el aumento de la duración de las visitas (de 45 a 90 minutos); que las visitas familiares a las presas sean sin barreras de cristal para que las madres puedan tomar en brazos a sus hijos; la mejora de las condiciones de detención, incluida la reducción de las limitaciones a la entrada de libros, ropa, alimentos y otros obsequios de familiares; la restauración de algunas instalaciones educativas y la instalación de teléfonos para que los presos y presas puedan comunicarse con sus familias.

Fuente: Amnistía Internacional

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