Archivos sobre niños yemenitas extraviados en Israel describen el “mercado” de adopción

Archivos sobre niños yemenitas extraviados en Israel describen el “mercado” de adopción

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Ofer Aderet/Resumen Medio Oriente/Haaretz, 26 de enero de 2017 – En la cláusula sobre una solicitud de adopción en 1946 donde se describía al niño deseado, una mujer de Petah Tikva que había venido a este país desde Alemania escribió: “Ashkenazi o ligeramente yemenita”, y también pidió que el niño tenga una “veta artística”. Una pareja en la que el hombre de Polonia y la mujer de Austria señalaron en su solicitud que buscaban “una niña sana, una huérfana”, añadiendo, “si es posible, de Europa occidental”. En 1947, un carpintero de Rodas y su esposa nacida en el país, pidieron una niña de origen sefardí. Unos años más tarde, en 1955, una nueva inmigrante de Austria que trabajaba como enfermera jefe en un hospital de Tel Aviv escribió: “Un niño, no de las comunidades mizrahíes”. Sin embargo, su esposo escribió que estaba “preparado para aceptar alguna oferta”.

¿Recibieron al niño que querían? Esto nunca lo sabremos, pero los formularios que llenaron están entre los 200.000 documentos que los Archivos Estatales publicaron en la web el mes pasado en relación con la desaparición de niños yemenitas a finales de los años 40 y 50.

Los documentos, que se encuentran en el Archivo Sionista, provienen de varias agencias que se ocupaban de la adopción antes del establecimiento del Estado, como las autoridades de bienestar social en ciudades y organizaciones como Youth Aliyah (Lo traduzco como inmigración juvenil N. de T). Cuando se estableció el Estado, el Ministerio de Bienestar entró en escena. También participaron los tribunales, basados en la ley británica, que autorizaron adopciones basadas en el testimonio de un trabajador social de que no había posibilidad de encontrar a la familia biológica de un niño. Sin embargo, según el comité estatal que investiga la desaparición de niños yemenitas, los tribunales a menudo se involucraron después de que el niño hubiera estado en la familia adoptiva por algún tiempo.

Según la agencia de investigación privada Ben-Asher, que fue contratada por el comité estatal, los documentos “describen muy precisamente el ‘mercado’ de adopción en ese momento, incluyendo a los individuos específicos implicados”.

Los documentos no muestran una industria organizada de secuestros, pero sí revelan que las autoridades no eran estrictas cuando se trataba de la adopción.

La inmigración ilegal

“Últimamente se han descubierto varios casos de los niños, a cargo de nuestro departamento que fueron dados para su adopción, que querían volver con sus padres (biológicos) o de su madre, que quedó con vida, y esto no fue conocido por nosotros en absoluto”, escribió en un informe en 1949 Yona Langer, quien fue responsable de examinar las listas de niños inmigrantes que llegaron a este país a través de Youth Aliyah.

En un caso describió a una madre que buscaba reunirse con su hijo de 4 años. Había venido solo a Israel, mientras que ella había permanecido en el extranjero. Al principio le dijeron que no había tal niño. Pero como Langer escribió: “Ella no aceptó una respuesta negativa y afirmó que su niño pequeño debería estar en Israel”. Por suerte para la madre, Langer decidió accionar. “No podía soportar ver el dolor de la madre… comencé a buscar a un niño cuya edad y descripción coincidían con el niño buscado, sin referencia al apellido. Entonces encontré al muchacho, que de hecho había sido adoptado”.

Resultó que el muchacho había venido a este país subrepticiamente con la ayuda de documentos falsos y le dieron otro nombre. “Por error se declaró que era totalmente huérfano”, escribió Langer, por lo que fue dado en adopción. “Si en ese momento nos hubieran dado una lista de los nombres de los niños, anotando el nombre con el que inmigraron y su verdadero nombre, esto habría evitado muchas complicaciones”, escribió en su informe.

El caso fue entregado a Hava Cohen, jefe del departamento de trabajo social de Aliyah de la Juventud. Cohen “discutió el asunto con los padres adoptivos y la madre real y al final el niño fue devuelto a su madre”, informó Langer. Uno sólo puede preguntarse sobre el destino de otros niños, a los que Langer no dedicó esfuerzos especiales para encontrarlos.

Una carta enviada a Cohen en 1949 por Hanoch Reinhold (Rinot), director de Youth Aliyah y eventualmente directora general del Ministerio de Educación, plantea la posibilidad de que la respuesta a esta pregunta sea oscura. “Agradecería una respuesta a las siguientes preguntas: ¿Entregó Inmigración Juvenil niños en adopción legal?” – y la palabra “legal” es subrayada con énfasis. “¿Hubo casos en que se modificó el acuerdo?” como por ejemplo, -Reinhold le preguntó a Cohen “debido a la aparición de los padres o familiares”. Si recibió una respuesta, no se incluye en los documentos del Archivo.

Adopción ilegal

Otro documento fue enviado en 1948 por un funcionario (el nombre es ilegible debido a la mala calidad del documento) bajo el encabezado “Re: Adopción de niños de la diáspora”. El documento fue dirigido a funcionarios de varios comités municipales, organizaciones y asociaciones de inmigrantes. “Recientemente llamó nuestra atención que entre las familias que han sido candidatas a adoptar un hijo durante años… y que hasta ahora no habían recibido respuesta, hubo algunas que recibieron a un niño de alguna manera privada, sin informarnos [a nosotros] de ello en su momento”. Esta práctica, según el documento, “impidió la posibilidad de una supervisión pública de las adopciones… El documento afirmaba además que “nuestro departamento ha anunciado ahora a nuestros representantes en la diáspora que deben tomarse todas las medidas necesarias para evitar tales acciones indeseables”.

Según el documento, hubo muchos casos en que los nuevos inmigrantes “habían traído consigo extranjeros huérfanos y supuestos huérfanos y estaban dispuestos a entregarlos directamente a las familias conocidas sin previa aprobación de las instituciones públicas”.

Otro documento, del 7 de mayo de 1948, indica que Inmigración Juvenil estaba al tanto de las adopciones ilegales. “A los emisarios (que habían ido a Europa a enviar a jóvenes a este país) se les debe prohibir tomar niños y enviarlos a amigos en Israel, como ya sucedió”.

Lo que es peor, la carta indica que en algunos casos las familias adoptivas pagaron dinero a Inmigración Juvenil o al Keren Hayesod, que luego apareció como una donación, a cambio de un hijo.

Los documentos dejan muchas preguntas sin respuesta. Por ejemplo, no está claro qué pasó con la familia sobre la que se dijo en 1950 que “es especialmente adecuada para adoptar a un niño pequeño, incluso de las comunidades de mizrahíes”. Hava Cohen escribió que el padre era un activista en la inmigración judía del norte de África y su esposa era una médica de Hungría. “Las visiones del mundo del marido, su cultura y su conocimiento, así como las personalidades de ambos, son adecuados para la adopción de uno de los huérfanos de los países árabes, Irak, Kurdistán o Bukhara”.

Y ¿qué pasó con las mellizas de cuatro años que vinieron de Yemen y vivieron en el campo de inmigrantes en Ein Shemer? Un documento del Ministerio de Bienestar de 1950 habla de un “arreglo para gemelos yemenitas con…” (el nombre estaba dibujado por el Archivo). “Le informamos de que en principio la señora (nombre dibujado) está dispuesta a aceptarlos en su cuidado por un pago… pero ella ha pedido verlos primero”.

Es posible que nunca sepamos qué sucedió a los gemelos, porque el material que documenta las actividades del campo de inmigrantes de Ein Shemer fue destruido antes de que los investigadores del comité de investigación estatal pudieran llegar a él. En un informe que el comité publicó, también basado en los documentos mencionados en este artículo, se determinó que los niños no fueron secuestrados, sino que: “Existe la posibilidad de que cuando los niños fueron mantenidos fuera de sus familias, en casa para bebés o en hospitales, fueron entregados a otras familias bajo circunstancias en las que los que los tenían creían que habían sido abandonados por sus familias en el contexto de la interrupción de las comunicaciones con ellos”.

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