El sionismo avanza sobre la política exterior argentina

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Jodor Jalit/Resumen Medio Oriente/Diario Sirio Libanés, 20 de octubre de 2016 – La semana pasada un grupo de países árabes presentó un proyecto de resolución ante la UNESCO que despertó la ira del sionismo internacional. La noticia rápidamente comenzó a circular por los medios de comunicación y redes sociales bajo titulares que denunciaban una supuesta desvinculación del judaísmo con Jerusalén y el Muro de los Lamentos.

Infobae, por ejemplo, titulaba “La Unesco borra la historia: desligó al Muro de los Lamentos del judaísmo”, mientras que Ynet tituló “UNESCO desconoce vínculo entre judaísmo y el Muro de los Lamentos”. Todo eso sin brindar al lector la posibilidad de acceder al proyecto de resolución.

La presión sionista sobre el sobre el ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Argentina se inició en junio pasado, momento en que la Delegación de Asociaciones Israelitas en Argentina (DAIA) envió una carta firmada por el presidente y secretario general de la institución solicitando una revisión de la política exterior del país.

Para ese momento ya se sabía que la Argentina votaría a favor del proyecto presentado, en coherencia con la política exterior de los últimos 12 años. Finalmente, la Argentina cedió ante esta reciente presión y adoptó una posición de “neutralidad activa” que significó la abstención, según explicó Rodolfo Terragno, Embajador de Argentina ante la UNESCO.

Pero todo eso que implicó un cambio en la política exterior argentina frente a Palestina no fue suficiente para el sionismo local. “La decisión nos causa dolor. Como argentinos de fe judía, planteamos la molestia sobre este tema”, resaltó Ariel Cohen Sabban, presidente de la DAIA.

Y en un intento desesperado por construir una mayoría que justifique el sometimiento de la política exterior argentina a los caprichos de una minoría proselitista que defiende intereses extranjeros, Cohen Sabban planteó que la decisión “afecta no sólo a los judíos, sino también a los cristianos”. ¡Nada más lejos de la realidad! De hecho, Israel está desvinculando a cristianos y musulmanes de Jerusalén por medio de la ocupación territorial que significó el desplazamiento poblacional y destrucción cultural de musulmanes y cristianos.

Antes de analizar el proyecto convertido en resolución tras la votación del día sábado (24 votaron a favor, 8 en contra y 26 se abstuvieron), es necesario abordar la “neutralidad activa” y el estado de los cristianos en Israel.

La “neutralidad activa”

Tras la votación del pasado sábado, Terragno escribió: “La Argentina propuso la semana pasada, en la UNESCO, el Principio de la Neutralidad Activa, que consiste en no tomar partido en un conflicto, pero desarrollar intensamente un esfuerzo silencioso y pragmático por promover el diálogo y el entendimiento entre Estados miembros enfrentados”. Y anticipando la reacción sionista, explicó: “cuando hay fuertes enconos, las partes suelen juzgar así: ‘El que no está conmigo está contra de mí’. Y cuando, en un ámbito como éste, esperan un voto favorable, consideran que la abstención equivale al ‘no’”.

La práctica de la “neutralidad activa” en la política exterior no es práctica nueva, explica el diplomático suizo Edouard Brunner, en referencia a la posición adoptada por Suiza respecto del conflicto entre Israel y Hezbollah en 2006. Por su parte, Micheline Calmy-Rey, entonces ministra de Relaciones Exteriores, afirmaba que “en caso de una violación de estos Convenios (de Ginebra) es nuestro deber, en calidad de país depositario –e insisto, un deber- denunciar la trasgresión”.

O sea, no denunciar la violación al derecho internacional teniendo evidencia de dicho atropello es “sacarse el problema de encima”. Más aún, cuando la votación desemboca en el abandono del organismo por una de las partes imposibilitando el diálogo que justificaba la abstención.

Una lectura recomendable para evaluar los resultados de una política exterior caracterizada por la “neutralidad activa” es el estudio de Selim Deringil sobre Turquía durante la Segunda Guerra Mundial (ver Turkish foreign policy during the Second World War: An ‘active’ neutrality).

El profesor de historia destaca la habilidad turca para lograr de forma simultánea un Tratado de Asistencia Mutua con Gran Bretaña y un Pacto de No Agresión con Alemania. Pero advierte que todo eso fue posible gracias a la coherencia de la política exterior turca, basada en un conjunto de escenarios posibles y limitados por ventajas y desventajas que le permitió a Turquía evadir la destrucción material observada en Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Pero Turquía, al igual que Argentina, no pudo disfrutar del desarrollo socioeconómico de la victoria de los Aliados.

Por eso vale la pena recordar lo que decía George Lisle Clutton sobre la “neutralidad activa”: “Esta política permite al país en cuestión preservar la neutralidad al tiempo que cuenta con la oportunidad de obtener beneficios del ganador. Además, permite al país neutral preservar su favoritismo por uno u otro beligerante. Hay algo de grandioso y positivamente inmoral en esta política, pero es una política típicamente turca y no puede negarse su astucia e ingeniosidad”. Nótese que los beneficios no son certeros y falta moral.

Los cristianos de Palestina

Al momento de la implantación del Estado de Israel, alrededor de 150.000 cristianos vivían en la Palestina Histórica de los cuales unos 50.000 fueron expulsados de sus casas durante la Nakba. En otras palabras, un tercio de la comunidad cristiana palestina fue expulsada en 1948, convirtiendo al gobierno israelí en el responsable del tercer éxodo más importante de cristianos durante la Era Moderna en el Máshreq (siendo el Imperio Otomano el primero, y Daesh el segundo).

Esa primera reducción de la comunidad cristiana como componente fundamental de la sociedad palestina se profundizó desde entonces, porque al contrario de lo observado en sociedades modernas, y de acuerdo con los informes de la ONU, el índice de fertilidad israelí aumentó entre 1960 y 2003 de 3 a 3.5 en promedio. Además, Neve Gordon y Yinon Cohen mostraron que durante los últimos 20 años el asentamiento de judíos en Cisjordania se redujo a la mitad al tiempo que los nacimientos se quintuplicaron. En ese sentido, los investigadores muestran que el índice de fertilidad se llevó a 5,75.

Vale la pena notar que el crecimiento de la población israelí-árabe –grupo dentro del cual se contabiliza a la comunidad cristiana- en 2013 ya crecía menos de un décimo porcentual por año. Este crecimiento dispar, más allá de ser contraproducente para la población árabe y musulmana en general, afectó particularmente a los cristianos de palestina. Para ponerlo de forma evidente y clara, la comunidad cristiana en Palestina pasó de representar un 10% de la población israelí en 1948 a sólo el 2% en 2015 (hoy viven en Israel unos 175.000 cristianos, apenas 25.000 más que en 1948).

Además, el cambio demográfico en perjuicio de la comunidad cristiana impulsado por el aumento de la fertilidad y la colonización judía de palestina, se profundizó por medio de la destrucción de un importante número de conventos, hospicios, seminarios e iglesias, o la expulsión de sus dueños y custodios. Un ejemplo clarificador de este punto es el bombardeo del Patriarcado Ortodoxo Armenio que dañó todas las construcciones aledañas entre las que se destaca la Catedral de Santiago y la Iglesia de los Arcángeles.

Eso puede ayudar a explicar por qué el 80% de los palestinos cristianos no cree que Israel esté haciendo un esfuerzo verdadero por alcanzar la paz, mientras que el 79% considera que los asentamientos en territorios ocupados reducen la seguridad de Israel, y el 72% cree que Israel no puede ser un Estado judío y democrático a la vez (datos de Pew Research Center).

“Falta envido y truco”

El proyecto de resolución presentado por Argelia, Egipto, Líbano, Marruecos, Omán, Qatar y Sudán “Exhorta a Israel, la potencia ocupante, a que permita el restablecimiento del statu quo histórico que prevaleció hasta septiembre de 2000, en virtud del cual el Ministerio de Awqaf (institución religiosa) de Jordania ejercía la autoridad exclusiva sobre la mezquita de Al Aqsa/Al Haram Al Sharif”.

Al mismo tiempo, “condena enérgicamente el aumento de las agresiones y las medidas ilegales israelíes contra el Ministerio de Awqaf y su personal y contra la libertad de culto y el acceso de musulmanes a su sitio sagrado de la mezquita de Al Aqsa/Al Haram Al Sharif”.

Y lamenta “que no se ha atendido su petición a la Directora General de que nombre lo antes posible a un representante permanente destinado en Jerusalén oriental para que informe periódicamente sobre todos los aspectos de Jerusalén oriental que guarden relación con las esferas de competencia de la UNESCO”.

Además de referirse a la situación en Jerusalén y la Mezquita Al Aqsa/Al Haram Al Sharif, el texto dedica parte de su atención al establecimiento de una misión de monitoreo de UNESCO, la reconstrucción y desarrollo de Gaza, y a la ubicación de la Tumba de los Patriarcas y la Mezquita Bilal Bin Rabah.

En resumen, el proyecto denuncia el incumplimiento de la decisión 185 EX/14 del Consejo Ejecutivo de UNESCO que “informa sobre la aplicación del Plan de Acción y otros proyectos relativos a la ciudad vieja de Jerusalén… para reactivar y reforzar… las actividades de formación, educación y culturales y la conservación de los sitios y monumentos de la ciudad vieja de Jerusalén y sus murallas inscritas en Lista del Patrimonio Mundial”.

Pasando en claro, en ningún momento la UNESCO desconoció la importancia del Muro de los Lamentos para el judaísmo, o vedó la visita de judíos al lugar. No lo hizo el 10 de diciembre de 2010 cuando aprobó la decisión 185 EX/14, y tampoco lo hizo el pasado 15 de octubre de 2016 al aprobar la decisión 200 EX/16. Por eso mismo, Israel recurrió a la mentira en un intento desesperado por subir la apuesta, y esconder la denuncia que pesaba en su contra por no permitir el acceso a, y la reparación de, un patrimonio cultural de la humanidad, que además es un lugar santo para la comunidad musulmana.

Argentina pisó el palito

Podría ser generoso con Terragno y decir que “pisó el palito”, pero sus propias palabras dejan al desnudo su incoherencia. El embajador afirmó no querer tomar parte en un conflicto que sólo afecta a terceros, motivo por el cual la Argentina cambió su posición y se abstuvo, lugar desde el cual promovería el diálogo entre las partes. Diálogo que no será posible luego de que Israel suspendiera su participación en UNESCO tras la aprobación de la decisión.

Con más razón, las violaciones israelíes a las decisiones de UNESCO exigen de la Argentina una posición de denuncia a través de la votación positiva respecto de la resolución 200 EX/16. No porque la Argentina desprecie a la comunidad judía. Sí, porque debe, primero, exigir el cumplimiento del derecho internacional, segundo, ser coherente con sus reclamos por las Islas Malvinas, y tercero, practicar una política exterior independiente.

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