Elecciones en Irán y la campaña de desprestigio de EEUU

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Rasoul Goudarzi*/Resumen Medio Oriente/HispanTV, 22 de febrero de 2016 – En vísperas de unas cruciales elecciones para el destino sociopolítico de Irán, al Parlamento y a la Asamblea de Expertos, se escuchan voces injerencistas cuyo único objetivo es ensombrecer estos eventos de vital relevancia para el país.

En el siguiente artículo pretendemos estudiar los planes injerencistas extranjeros que buscan sabotear las elecciones, además de analizar el modelo del proceso electoral en el país persa, destacando el rol del Consejo de Guardianes de la Constitución.

Proyecto de fraude electoral

Después de la caída de la Unión Soviética, entre los años 1989-91, entre sus muchas tácticas, EE.UU. ha recurrido al proyecto de denuncia de fraude electoral contra aquellos gobiernos que actúan contrarios a su voluntad, para crear crisis en sus territorios. De ello hemos sido testigos en Venezuela, Irán, Rusia, Kirguistán, Ucrania, Georgia, entre otros muchos. Este plan se viene aplicando seriamente en los países sudamericanos. Desde Bolivia y Ecuador se escuchan voces que habla de planes de sabotaje poselectoral.

Ahora, de nuevo, se habla de los planes injerencistas en Irán, especialmente ante unas elecciones de suma importancia. Las primeras, las legislativas, en las que se elegirán los diputados encargados de controlar los planes y proyectos del gobierno. Y las segundas, los comicios a la Asamblea de Expertos que, según la Constitución, en caso de muerte, renuncia o destitución del Líder, sus miembros deberán tomar las medidas pertinentes para nombrar, en el periodo más corto posible, a un sucesor. Toda vez que el Líder se vea incapacitado para cumplir sus deberes constitucionales, falte a alguno de los requisitos mencionados en la Constitución o se sepa que, desde un inicio, no contaba con algunas de las cualidades necesarias, será desposeído de su cargo.

Así que las elecciones para decidir el futuro de estos dos órganos, especialmente el segundo, son de suma importancia para la nación. No obstante, este año, estos comicios guardan una significación mayor para terceras partes, que buscan mancillar la imagen del Consejo de Guardianes de la Constitución, órgano encargado de supervisar las elecciones y la idoneidad de los candidatos, para crear en el país una crisis sociopolítica, tal como destacó el Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei.

El Líder manifestó que, desde el primer día de la Revolución Islámica, las autoridades estadounidenses se han opuesto a ciertos órganos básicos del país persa, entre los que se encuentra el Consejo de Guardianes, pero no han podido acabar con esta institución. Por lo tanto, ahora, quieren poner en entredicho sus decisiones. A su juicio, mediante sus actos, no solo pretenden dañar su imagen, sino que también buscan hacer creer a la opinión pública iraní que las elecciones carecen de legitimidad con el fin de mantener el país en un vacío legal de cuatro años. Ya que si se infiere que el Consejo de Guardianes no ha cumplido la ley en el proceso de aprobación de los candidatos, entonces, las elecciones carecerán de legitimidad y esto provocaría que los comicios parlamentarios tampoco fueran aceptados.

Por tales motivos, el pueblo iraní debe mantenerse despierto ante tales conspiraciones, para no caer en esa trampa que, no obstante, se puede considerar casi ineficaz. Para despejar cualquier duda que estén generando los EE.UU. en relación con el proceso electoral, a continuación, haremos un repaso en el que compararemos el sistema electoral de Irán con el del resto del mundo.

Comicios electorales en Irán y el mundo

En cualquier lugar del mundo en el que se celebren elecciones, lógicamente, debe haber entidades que supervisen el proceso, atiendan las quejas y denuncias y, al final, incluso, confirmen o anulen los resultados.

El modelo de monitoreo difiere de país a país, ya que el sistema político y la situación de cada nación es diferente. En general, hay 3 modelos de supervisión electoral en el mundo: el modelo independiente, el mixto y el ejecutivo.

El modelo independiente se ejerce en países como Australia, Canadá, India, Sri Lanka y el Reino Unido, donde existe una comisión electoral independiente del Poder Ejecutivo y maneja su propio presupuesto. Esa comisión verifica si un candidato ha cumplido con todos los requisitos para participar en la campaña electoral.

El modelo ejecutivo se aplica en países como Dinamarca, Singapur, Suecia, Suiza, Túnez y Estados Unidos. En estos países, el Poder Ejecutivo tiene la tarea de realizar y supervisar las elecciones. Normalmente, un ministro del Gabinete se encarga de la comisión temporal electoral y los gobiernos locales funcionan como agentes en el proceso. Aunque, en países como Estados Unidos, en el caso de que haya una disputa, como la polémica elección presidencial del año 2000, el Tribunal Supremo es el encargado de corroborar la veracidad de los resultados.

El otro modelo es el mixto en el que una junta independiente determina las políticas electorales, pero la implementación de estas queda en mano del Poder Ejecutivo. Por ejemplo, en Francia, el Ministerio del Interior lleva adelante el proceso electoral y tiene que rendir cuentas al Consejo Constitucional que, al final, decide sobre la veracidad de las elecciones. En Alemania sucede de otra forma; según la ley, el Tribunal Federal de la Constitución monitorea el trabajo que realiza el consejo creado por el Ministerio del Interior.

Proceso electoral en Irán

En Irán, el artículo 99 de la Carta Magna indica que el Consejo de Guardianes de la Constitución es el organismo que deberá supervisar el proceso electoral, tanto legislativo como presidencial, y el Ministerio del Interior es la entidad que realiza las elecciones.

El Consejo de Guardianes consta de 12 miembros. Seis clérigos designados directamente por el líder de la Revolución Islámica y seis juristas que son propuestos por el Poder Judicial y que son sometidos a la aprobación del Parlamento.

Ese consejo tiene la misma función del Tribunal Constitucional en muchos países del mundo ya que además de monitorear las elecciones, verifica si las leyes aprobadas por el Parlamento no entran en contradicción con la Carta Magna.

Con todo lo expuesto, al final, podemos resumir que todos los países están llevando a cabo sus procesos electorales de forma semejante y que solo en la manera de desarrollarlo existen diferencias. Así que las acusaciones que se plantean contra algunos países, argumentando un fraude electoral, parece más que nada una postura injerencista para presionar a los gobiernos que se oponen al sistema hegemónico o que más bien no actúen en base a los intereses de las superpotencias, en este caso EEUU.

*Periodista y analista internacional, Master en Relaciones Internacionales de la Universidad Azad de Irán. Especialista en temas principalmente de Oriente Medio e Irán. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales.

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