Mali: el factor argelino

Mali: el factor argelino

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Por Guadi Calvo*/Resumen Medio Oriente, 11 de diciembre de 2015 – Ahora sabemos que la toma del hotel Radisson de Bamako el 20 de noviembre último y que dejó una veintena de muertos, fue algo así como la celebración por la reunificación del grupo al-Mulathameen (Enmascarados), liderado por Mokhtar Belmokhtar, y al-Qaeda del Magreb Islámico (AQMI), encabezado por el emir de Abdelmalek Droukdel.

El anunció fue hecho el viernes 4 de diciembre en un mensaje por medio de un audio de 14 minutos titulado “Construcción inquebrantable” y trasmitido por las redes sociales donde se habla del reagrupamiento de ambas fuerza que se encontraban divididas desde 2012.

La nueva fuerza salafista se impone así llevar la yihad contra Francia, aunque tiene un objetivo más profundo e inmediato: resistir al crecimiento de Estado Islámico (EI).

En 2012, ambos líderes se enfrentaron tras el fracaso de las acciones en el norte de Mali, cuando trataron de infiltrar el levantamiento Tuareg que reclamaba la posesión del territorio de Azawand.

En esos enfrentamientos participaron varios grupos terroristas como Ansar Din (Defensores del Islam) y el Movimiento Unicidad para la Yihad en el África Occidental (MUJAO), entonces controlado por Mokhtar Belmokhtar. En ese momento se impuso la ley islámica a la población civil. Por la infiltración salafista, el levantamiento Tuareg del Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA) quedo rápidamente desnaturalizado.

Tras la desbandada de los milicianos yihadistas por el despliegue de fuerzas francesas en la Operación Serval, el presidente François Hollande comprendió rápidamente -aunque llevaba pocos meses en el cargo-, que alinear sus ex colonias sería una muy buena forma no sólo de ganar prestigio frente a su electorado, sino de renovar una plataforma de negocios para París, siempre muy ávida de armamentos.

El Consejo de la Shura de AQMI, reunido en octubre de 2012, acusó directamente a Mukhtar Belmokthar de desobediencia y lo culpó de diferentes faltas como de no atender las llamadas telefónicas, mostrase díscolo en las reuniones, negociar erróneamente los rescates de algunos prisioneros y no cumplir con la compra de armamento, tarea que le había sido encomendado por el Consejo.

Belmolkthar, que no aceptó los cargos, buscó ponerse directamente bajo el mando de al-Qaeda central, insubordinándose al no reconocer como líder a Abdelhamid Abu Zeid, (Mohamed Ghadir), también argelino y el mayor rival de Belmolkthar, que fue uno de los tres principales comandantes de AQMI. Abu Zeid moriría en Tigargara, norte de Mali, junto a 40 milicianos en un entrenamiento con tropas francesas en 2009. En ese mismo año, Zeid había asesinado personalmente al autor material de la ejecución del británico Edwin Dyer, tras ser secuestrado en Níger y ante la negativa de Londres a canjearlo por el sheik Abu Qatada.

La toma del Hotel Radisson que fuera inmediatamente reivindicada por al-Mulathameen, todavía fiel a Ayman al-Zawahiri, demuestra la presencia de al-Qaeda global en el Sahel, y que no ha sido desplazada por sus competidores del Estado Islámico.

La organización terrorista fundada por Osama Bin Laden, al igual que en Pakistán y Afganistán, como en el Sahel y el Magreb, llevan una obstinada y silenciosa guerra contra los hombres del Califa Ibrahim. Las dos organizaciones luchan por seguir sosteniendo activo en ese frente.

Si bien en Mali, Mauritania, Chad y Níger la presencia del Estado Islámico no es destacable, Boko Haram, que hizo su juramento de lealtad al EI, o bay’ah, en marzo último, ya no solo tiene presencia en Nigeria, un poco más al sur de Mali, sino que protagoniza atentados en varios países vecinos como Camerún, Níger y Chad, donde la semana pasada se produjeron una serie de ataques en la isla de Koulfoua en el lado chadiano del lago Chad, matando a cerca de 30 personas y dejando casi un centenar de heridos.

Aunque Boko Haram no ha mostrado intenciones de expandirse mucho más allá de las fronteras, no sería extraño que su jefe Abubakar Shekau intentara expandirse hacia el norte, donde el contrabando de armas, drogas y el tráfico de migrantes dejan muy buenas ganancias.

Los hermanos sean unidos

La guerra que se aproxima entre los hombres del Califa Ibrahim y los de Ayman al-Zawahiri no se hará desear demasiado. No hay otro motivo para la repentina unión de al-Mulathameen  y AQMI que, de alguna manera, cuidarse mutuamente las espaldas. Más allá de Boko Haram, el Estado Islámico ha conseguido asentarse firmemente en Libia, Argelia, Túnez y Egipto; además ya se incuba la desunión en las filas de grupo somalí al-Shabaab, donde algunos de sus cuadros medios han jurado lealtad al EI. Al-Qaeda no puede permitir encontrarse desunida en semejante situación, ya que sabe que muchos de los milicianos del EI en los próximos meses comenzarán a huir de Siria, tras la intensificación de los ataques tanto rusos como de Francia, Reino Unido y Estados Unidos. De esta forma, migraran rumbo al calor del Sahel y sin duda lo harán para incorporarse a alguna organización ya formada o por formarse que responda al Califa.

Mukhtar Belmolkthar o Mister Marlboro (como también se lo conoce por la organización de contrabando de cigarrillos que montó a su vuelta de Afganistán donde combatió, y eso le permitió conformar su grupo salafista en Argelia, su país, en los años noventa), ha sido declarado muerto en varias oportunidades. Libia, Mali, Argelia Túnez, fueron en más de una oportunidad su tumba definitiva. Cuando reapareció tras el atentado del Radisson sorprendió a amigos como enemigos. Quizás quién más desee su muerte sea el EI, quién ha puesto precio a su cabeza y también intentaron asesinarlo en Túnez.

Su personalidad y la leyenda que se teje en su entorno puede rivalizar con cualquier líder.

Belmolkathar cuenta con un historial cinematográfico: buscado por la Inteligencia de Occidente, Israel y una decena de países musulmanes. Nació en Ghardaia (Argelia) en 1972, combatió contra los soviéticos en Afganistán donde fue herido en un ojo, por lo cual es llamado también Laauar (El Tuerto). Participó en la guerra civil argelina entre 1991-1997, que dejó cerca de 200 mil muertos, y en el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), que daría posteriormente origen a al-Qaeda en el Magreb Islámico. En 2009 realizó el secuestro de los tres cooperantes españoles en Mauritania.

Tras su alejamiento de AQMI, y sus disputas con Abdelmalek Drukdel, conformó su propio grupo MUJAO para formar al-Mulathameen en 2013. Con quién realizó importantes actos terroristas como la toma de rehenes de la central de gas In Amenas (Argelia), en 2013 donde murieron 37 extranjeros y un argelino, además de 29 de sus hombres, tras duros combates no sólo con el ejército argelino, sino también con comandos británicos, franceses y norteamericanos.

El líder de AQMI, Abdelmalek Drukdel, alias Abu Musab Abdel Wadoud, nació en Meftah (Argelia) en 1970. En 1993, en el marco de la guerra civil se incorporó al Grupo Islámico Armado (GIA) y en 1988 participó de la fundación del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC). En 2004 se autoproclamó Emir y dos años después  juró lealtad a al-Qaeda, por lo que al año siguiente su grupo pasó a llamarse al-Qaeda en el Magreb Islámico.

Profusamente buscado por la inteligencia occidental, está sospechado de ser el responsable de los dos atentados de 2007 en Argel contra la oficina del Primer Ministro y una comisaría, donde murieron 33 personas.

La unión de estos dos peligrosos líderes y sus bandas aspira a integrar grupos más pequeños con actividades en Níger, Chad y Libia.

Moktar Belmokhtar además cuenta con una importante red que se extiende desde Libia a Mauritania atravesando Níger, por donde tanto el trafico de armas, personas y de drogas que llegan desde Sud América, componen importantes fuentes de financiamiento. Belmokhtar se apuró en 2011 a asaltar los arsenales del Coronel Gadaffi, lo que le permitieron comenzar su embestida no solo en Malí, sino también en Argelia.

Al-Qaeda sufre deserciones de sus hombres que buscan en el EI más ventajas. Así y todo, se prepara para luchar tanto contra el Estado Islámico y con las fuerzas occidentales en la sensible región del Sahel, donde millones de almas buscan desesperadamente una razón para vivir, ante la falta de trabajo, alimentos, salud, y esperanzas de todo tipo. El mensaje estrafalario de un Islam mal entendido puede ser una buena red para que caigan miles de desesperado.

*Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.

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