Irán: Más cerca de zafarse de sanciones occidentales

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Ulises Canales*/Resumen Medio Oriente, 13 de octubre de 2015 – Irán acortó hoy el camino para zafarse del pesado lastre de las sanciones económicas occidentales con la aprobación parlamentaria del acuerdo nuclear, aunque aún falta completar procedimientos en la más alta instancia política e islámica.

La adopción definitiva por el Majlis (Asamblea Consultiva) del acuerdo suscrito el 14 de julio en Viena con seis potencias mundiales dio un espaldarazo a la administración de Hassan Rouhani en su afán por desbrozar cuanto obstáculo ensombrezca su estrategia económica.

De 250 diputados presentes en la sesión de este martes, 161 validaron la puesta en marcha del denominado Plan de Acción Conjunta Integral (PACI), 59 votaron en contra y 13 se abstuvieron.

El 11 de octubre, el Majlis había ratificado las líneas generales de una ley única de urgencia con el respaldo de 139 diputados, mientras 100 lo rechazaron y 12 declinaron pronunciarse, lo que ya presagiaba que el pacto pasaría sin grandes dificultades el escrutinio final de los legisladores.

Tras 12 años de disputas con Occidente y 23 meses de complejas negociaciones, el PACI se rubricó en la capital de Austria entre Irán y el Grupo 5+1 (los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania) con la esperanza de que entre en vigor en diciembre próximo.

La luz verde dada hoy por el parlamento todavía deberá contar con el visto bueno del Consejo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), un órgano directamente vinculado al líder supremo de Irán, ayatolah Alí Khamenei, para pensar en materializar la anhelada era post-sanciones.

Sin embargo, tanto los votos en contra como las abstenciones, unido a las recomendaciones hechas por el hemiciclo, corroboraron que a nivel doméstico hay sectores conservadores que harán un férreo monitoreo del PACI en busca de cualquier resquicio de irregularidad para impugnarlo.

La Asamblea Consultiva insistió en que inspectores foráneos sólo tendrán acceso limitado a sitios militares que Occidente sospecha están ligados al programa atómico, aunque Teherán siempre reiteró su naturaleza pacífica.

El jefe de la Organización de Energía Atómica de Irán, Alí Akbar Salehi, estimó útiles las recomendaciones del Majlis y aseguró que el gobierno está dispuesto a escuchar las pautas fijadas por los diputados a la hora de poner en vigor el acuerdo, que definió como «fuente de honor para la nación».

Consideró, además, que el gabinete ahora no necesita inventarse una ley y tras la autorización del CGRI, sólo restará esperar por el curso de los debates que sobre ese tema tienen lugar en el Congreso de Estados Unidos.

El Congreso norteamericano, dominado por una mayoría republicana, tiene que pronunciarse de modo oficial sobre el acuerdo mediante el cual Teherán limitará ciertas actividades de su programa atómico.

Hace dos meses, el Consejo de Seguridad de la ONU legitimó el PACI y se comprometió a derogar las siete resoluciones que aprobó contra Teherán entre 2006 y 2015, cuatro de las cuales fueron paquetes de sanciones económicas para obligar a abandonar su programa nuclear.

Con el mismo argumento de que las actividades de enriquecimiento de uranio podían permitirle al país persa fabricar bombas atómicas, Estados Unidos y la Unión Europea también aplicaron medidas punitivas a la economía, la banca, la industria y el sector petrolero de Irán.

Pero Rouhani parece decidido a capitalizar ante los conservadores el sentimiento patriótico y llamó a «destruir la muralla de las sanciones», además de recalcar que las negociaciones y el acuerdo se basaron en pautas trazadas por Khamenei y respetando los derechos inalienables del país.

Al ofrecer argumentos a los legisladores, Salehi también insistió en que las negociaciones se desarrollaron atenidas a ciertos principios y sin cruzar las líneas rojas iraníes, a pesar de que Estados Unidos deseó incluir en el documento exigencias inaceptables para la república islámica.

«Irán mantendrá su actividad de enriquecimiento (aunque reducidas), hará más investigaciones, tendrá tecnología para reactores de agua pesada y un día será proveedor de uranio enriquecido», vaticinó el vicepresidente.

Rouhani, quien definió la diplomacia nuclear como fuente de orgullo nacional, consideró que el acuerdo debe usarse para reforzar la solidaridad, unidad y cohesión internas, y como plataforma para mayor despegue económico y hacer invulnerables a los iraníes frente a complots de los enemigos.

El mensaje fue claro: «en un escenario doméstico con alto índice de desempleo, cualquiera puede ejercer influencia adversa en Irán, pero si creamos una economía fuerte, suficientes oportunidades de empleo y mercados para exportar, podremos competir con las mayores compañías del mundo».

*Corresponsal de Prensa Latina en Medio Oriente

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