Gobierno turco considera a su principal aliado como responsable del atentado

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Resumen Medio Oriente*, 12 de octubre de 2015 – El primer ministro de Turquía, Ahmet Davutoglu, indica que el grupo terrorista Estado Islámico (Daesh, en árabe) es el principal sospechoso del reciente atentado suicida en la capital turca de Ankara.

“Dada la forma en la que se perpetró este ataque, consideramos las investigaciones sobre Daesh como nuestra prioridad”, ha hecho saber este lunes el premier turco en declaraciones a la cadena turca NTV.

Davutoglu ha precisado que sus afirmaciones se basan en gran cantidad de evidencias recogidas en las últimas 48 horas. “Tenemos el nombre de una persona que nos orienta hacia una organización”, ha puntualizado, sin ofrecer más detalles sobre las pesquisas.

Las fluidas relaciones entre el gobierno turco y el Estado Islámico fueron denunciadas en varias oportunidades, tanto por el Ejecutivo sirio como por las fuerzas políticas kurdas de Turquía y Siria. Diversas investigaciones demostraron cómo la administración turca financia y entrega armamento a los mercenarios del Daesh que combaten en Siria.

Al menos 128 personas perecieron el sábado y otras 246 resultaron heridas en un doble atentado suicida (el más mortífero en la historia de Turquía) contra una marcha por la paz convocada por sindicatos y formaciones izquierdistas y de la oposición en Ankara.

Según el jefe del Estado turco, el sangriento atentado tenía como objetivo “la estabilidad y la democracia” del país, además de influir en las elecciones generales previstas para el 1 de noviembre.

Si bien ha descartado que dichos incidentes retrasen las elecciones. “Los ataques terroristas han afectado las condiciones en las que el país se prepara para los comicios, pero tenemos previstas estas elecciones y las realizaremos en cualquier circunstancia”,  ha subrayado.

Desde junio, Turquía está viviendo una caótica situación por los enfrentamientos entre los miembros del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK, en kurdo) y soldados del país, tras un atentado suicida -atribuido por Ankara al grupo terrorista Daesh-, que provocó la muerte de 32 personas en un mitin kurdo en la ciudad fronteriza de Suruç.

“Fallas” en la seguridad

“Un día antes de este tipo de actos, el lugar del mitin se despeja, se rodea con vallas y se despliegan los equipos (de seguridad)”, explicó el antiguo subdirector de la policía de la provincia kurda de Diyarbakir, Ilyas Burunak, al diario Zaman: “La Dirección de Seguridad de Ankara y el MIT (servicios de inteligencia) han suspendido en sus deberes. Antes, en estos casos se destituía al delegado del Gobierno y al jefe de la Policía, pero ahora se les recompensa”.

En declaraciones a CNN-Türk, el periodista Faruk Bildirici, que también se encontraba en el lugar de los hechos, confirmó que “no había medidas de seguridad”, algo que llamó mucho la atención de los asistentes.

El ministro de Interior, Selami Altinok, justificó la ausencia de policía en el lugar del atentado en que ése era “el punto de reunión” de los grupos que iban a participar en el acto “Por la Paz, el Trabajo y la Democracia” y que el mitin propiamente dicho iba a tener lugar en la plaza de Sihhiye, a dos kilómetros de la estación de tren. Preguntado en rueda de prensa sobre si tiene pensado dimitir por lo sucedido, lo descartó alegando que “no hubo ningún fallo de seguridad”.

“Que hubo fallos de inteligencia es algo obvio e incontestable, los mecanismos de control en el lugar (de los hechos) fueron débiles”, afirma el exvicesecretario de los servicios de inteligencia turcos, Cevat Önes, en una entrevista con el diario Cumhuriyet. Incluso el vicepresidente del gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), Mehmet Ali Sahin, exigió que se “lleve a cabo una investigación seria” pues considera que “deberían haberse tomado las medidas necesarias para que este tipo de acciones no hubiesen ocurrido”.

La principal formación opositora, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), ya ha exigido que “dimitan todos los responsables políticos” que fueron incapaces de prevenir la masacre de Ankara. Una exigencia también planteada en las manifestaciones de las últimas horas, que demandan que el Ejecutivo islamista asuma responsabilidades. Muchos de los manifestantes, de hecho, acusan al Gobierno de haber sido cómplice del atentado.

Por su parte, el copresidente del HDP, Selahattin Demirtas, denunció que los agentes policiales habían empleado gases lacrimógenos tras las explosiones, lo que habría aumentado el número de víctimas, una versión confirmada por otros testigos a la prensa local.

Más represión

En la jornada de ayer, miles de manifestantes lanzaron consignas antigubernamentales cerca del área de un reciente doble atentado. La policía bloqueó con camiones dotados de cañones de agua el paso de los manifestantes a avenidas que conducen al área donde radica el parlamento y otros edificios gubernamentales, indicó la versión digital del diario Hurriyet Daily News.

La cadena HispanTV agregó que las fuerzas de seguridad lanzaron gases lacrimógenos y golpes de porra contra las personas movilizadas.

Entre los participantes en la demostración se escucharon gritos de “Presidente asesino” y “policías asesinos”.

Durante la protesta en la plaza Sihhiye, los agentes impidieron la retirada anticipada del lugar de varios diputados del HDP que, junto a sindicatos y otras agrupaciones de izquierda, organizó la marcha pacífica de la víspera. El HDP y al menos tres gremios nacionales se pronunciaban ayer contra el conflicto entre el Ejército y la guerrilla del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), cuando estallaron dos bombas con pocos segundos de intervalo en la zona de la estación.

*Con información de HispanTV, Europa Press y El País

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