Tras seis meses de bombardeos, el conflicto continúa en Yemen

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Nicolás Zyssholtz/Resumen Medio Oriente/Notas, 2 de octubre de 2015 – La coalición militar liderada por Arabia Saudí acaba de cumplir seis meses de ataques aéreos sobre Yemen, desde el inicio de la operación “Tormenta Decisiva”, el pasado 26 de marzo. La situación, sin embargo, se mantiene prácticamente sin modificaciones desde el inicio de los bombardeos.

El movimiento Ansar Allah, o movimiento houthí, continúa controlando desde enero la capital, Sanaa, y la mayor parte de los territorios del norte y oeste del país, los más densamente poblados. Esta milicia de origen chiita zaidí es acusada de recibir apoyo militar de Irán por los saudíes, un hecho que Teherán negó en repetidas oportunidades.

Junto con los insurgentes combaten unidades del ejército leales al expresidente Ali Abdullah Saleh, derrocado en 2012 durante las protestas conocidas como “Primavera Árabe”. Saleh había rivalizado con los houthís cuando estaba en el poder pero ahora, a la luz del conflicto, se alió a ellos buscando volver al mando con la imagen de garante de la estabilidad del país.

Un retorno ficticio

El presidente derrocado en enero de 2015, Abd Rabbuh Mansur Al-Hadi, retornó recientemente al país luego de meses refugiado en Arabia Saudí. Su llegada y posterior instalación en una base militar del puerto de Adén, en el sur, aparece como un avance hacia la victoria definitiva de la coalición militar.

En la práctica, sin embargo, la toma de Adén -segunda ciudad del país y antigua capital de Yemen del Sur- fue el primer y último gran éxito para los saudíes, y sucedió el 28 de julio. El logro aquel día fue echar de la ciudad al movimiento houthí, pero los combates continúan ante la presencia de milicias del Estado Islámico y de Al-Qaeda, por lo que toda la región quedó sumida en el caos.

Al-Hadi viajó recientemente a Nueva York para dar un discurso en las Naciones Unidas, organización que continúa reconociéndolo como presidente de Yemen y único representante del país a nivel internacional.

Crisis humanitaria

Los números de la guerra en Yemen son abrumadores. Según un informe de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, por sus siglas en inglés) del 14 de septiembre, 4855 personas murieron desde el inicio del conflicto, 2112 de ellas civiles. Al menos 24.971 resultaron heridas.

El conflicto causó hasta el momento un millón 400 mil desplazados internos, y al menos 21 millones de habitantes (casi el 80% de la población) requieren algún tipo de ayuda humanitaria. Un número similar no tiene acceso a agua potable ni servicios de salud, y casi cuatro millones de personas viven únicamente de la ayuda alimentaria internacional.

La situación humanitaria ya era difícil en el país, el más pobre del Medio Oriente, pero tras el conflicto se agravó a pasos agigantados. Además de los combates, existe un bloqueo parcial sobre los puertos yemeníes por parte de Arabia Saudí, lo que hace casi imposible el ingreso de alimentos y combustible.

Atrapados sin salida

A diferencia de los sirios, los yemeníes no tienen prácticamente escapatoria fuera de las fronteras del país. Es por eso que no son mencionados al hablar de la procedencia de los refugiados que llegan masivamente a Europa.

Escapar hacia el norte es casi imposible ya que Arabia Saudí está finalizando la construcción de una valla de 1400 kilómetros para impedir el paso en la frontera. Hacia el este, al límite con Omán, el riesgo es aún mayor ya que hay que atravesar una amplísima zona de desierto que es la base de operaciones en el país de Al-Qaeda.

Así se generó, por ahora en pequeña medida, un fenómeno casi surrealista: los yemeníes empiezan a cruzar el estrecho de Bab El-Mandeb para buscar refugio en Somalía, Eritrea y Djibouti, países africanos cuyos habitantes hacían hasta hace muy poco tiempo el camino inverso, escapando de sus propios conflictos.

Todos los caminos de Yemen parecen no tener salida. La guerra cumplió medio año y no hay una solución de paz a la vista. Los bombardeos saudíes continúan devastando el país y el movimiento houthí se consolida en la capital. Mientras tanto, más de 26 millones de personas se debaten en medio de una situación desesperante.

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